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Carlos “Chirigüe” Sepúlveda: “Mi meta en 2013 es jugar en el primer equipo como titular”
Carlos Sepúlveda


“No fue mi debut soñado”. Se nota que no está plenamente satisfecho Carlos Felipe Sepúlveda Huerta. El volante de la Sub 17, 19 y Colo-Colo Filial se estrenó con el primer equipo del Cacique en la dolorosa derrota ante O’Higgins en Copa Chile. “Entré cuando el partido estaba difícil”, dice quizás aún con la rabia de no haber podido cumplir con su sueño.

“Quería entrar en un partido que estuviera empatado y que me tocara hacer el gol del triunfo. Ése era mi sueño. No se dio, pero igual fue un momento que esperaba. Si no era con O’Higgins, no habría sido este año, porque en playoffs juegan el equipo titular”, agrega.

- ¿Cómo recuerdas el debut?
Fue una sensación que me cuesta explicar. Algo único. Me llamó el profe Héctor Tapia y al escuchar mi nombre me sentí nervioso. Me dijo que hiciera lo mío. Cuando entré se me pasó y me dediqué a jugar.

- ¿Es muy distinto jugar con el primer equipo que en la Filial o en Fútbol Joven?
Se nota la diferencia, porque es difícil entrar en el juego, creo que me faltó confianza, pero me acerqué a Rafa Caroca para pedirle la pelota, con él tengo cercanía.

- Y después del partido, pese al resultado, ¿hubo felicitaciones por el debut?
Se me acercaron Lucho Mena, Facu Coria, pero igual fue un momento difícil, así que no había tanto espacio para felicitaciones. Para mí era un sueño estar con Héctor Tapia, Miguel Riffo, Lucho Mena. Y ahora entrenar con Lucho… yo los veía jugar, eran ídolos y ahora mis compañeros. Los profes “Tito” y Miguel siempre me dan consejos.

Kaká, Matías y Chirigüe

Cuenta Sepúlveda que su apodo “Chirigüe” (es el nombre de un ave) nace de él mismo, que cuando recién comenzaba a pegarle al balón, a los 3 años, decía que su nombre era Carlos Chirigüe, y no Carlos Felipe. “Mi papá me empezó a decir desde entonces Chirigüe”, afirma.

Sepúlveda comenzó a jugar en un equipo en Catapilco, localidad cercana a La Calera. “Mi papá jugó en la Universidad de Chile hasta la Sub 17. Él me llevó a los 8 años al equipo de Catapilco. Jugaba con niños de 13. Cuando cumplí 12 fui a Everton, pero una vez me perdí camino al entrenamiento y recién pude volver a mi casa a las 3 de la mañana. Me dio susto y no quise volver. Dos años después entré a La Calera. Jugamos un partido contra Colo-Colo y tuve la suerte de que me vio el “Conejito” (Ricardo Ramos, paramédico de Fútbol Joven). Anotaron mis datos, yo estaba nervioso esperando el llamado. Pensaba que al llegar estaría en la banca todo el año, pero el profe Juan Soto me puso de titular y nunca más salí del equipo”, recuerda el Chiri.

- Tu historia se asemeja a la de Matías Fernández…
Me caracterizo con él. Es una gran persona. Fue una linda oportunidad poder entrenar con él. Jugué con personalidad ese partido, incluso me agrandé (en referencia a la práctica de la selección chilena con juveniles albos en septiembre pasado). Siento que somos parecidos con Matías. Ambos de La Calera, tuvimos que venirnos a vivir solos acá, dejar nuestras familias, ambos lloramos los primeros días, pero la Casa Alba fue fundamental. Me dieron una semana de prueba, me porté bien y jugué bien y ya después me traje mis cosas y me quedé. Juego con la 14, me quedé con esa camiseta.

- ¿Qué tan importante ha sido para tu formación la Casa Alba?
La Casa Alba es un descanso. Hay quienes viajan horas para llegar a entrenar y después volver a sus casas. Acá estamos a un paso, aprovechamos de comer bien y descansar.

Chirigüe es muy cercano a su familia. Como el mayor de cuatro hermanos siente que debe estar con ellos el mayor tiempo posible, así que trata de viajar constantemente a Catapilco, donde juega fútbol con Matías, el menor. “El Mati es mejor que yo. Quiero traerlo a Colo-Colo. Lo quieren de Everton, pero mi papá no quiere dejarlo ir todavía”.

En Catapilco, además, Sepúlveda va seguido a la iglesia, un fundamento importante en su vida, pero que curiosamente nació por una inspiración de su ídolo máximo en el fútbol, el brasileño Kaká.

“Es mi inspiración, siempre lo veo, es como mi espejo. Kaká va a la iglesia siempre y yo empecé a ir a la iglesia por él. Trato de hacer las cosas que hace él”.

- Ya que pasó el debut, ¿dónde veremos a Chirigüe en 2013? ¿En el fútbol joven, la Filial o el Primer Equipo?
Mi meta en 2013 es estar en el Primer Equipo, pero jugando, y de titular. No quiero que en mi puesto haya jugadores de otros lados. Yo y mis compañeros tenemos esa sangre, esas ganas de ganar de todo colocolino. Sé las condiciones que tengo y confío en que puedo hacer bien las cosas. Tengo mucha garra. Siempre busco el gol y lo mejor que hago es hacer diagonales, encarar con pelota en velocidad.

- El sábado tienen un lindo desafío con la Sub 19, semifinales con Universidad de Chile…
Contra la U son partidos distintos, igual que en el fútbol profesional es un clásico. Además va por la tele (transmite CDF, desde las 10:00 hrs.), así que queremos ganar sí o sí. Ellos son buenos, pero nosotros tenemos muy buen equipo.

- Y en el futuro, ¿a qué equipo quieres llegar?
Newcastle, siempre he tenido la idea de jugar allá. Vi la película “Goal!” y dije quiero jugar ahí.

Chirigüe sueña con llegar al club donde también jugaron los hermanos chilenos Jorge y Ted Robledo, los mismos que brillaron también en Colo-Colo.

- En los ’50 fueron los Robledo, ¿serán después los Sepúlveda?

Esta vez no hay respuesta, Chirigüe sólo sonríe…