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Campeones del 70: #La10 tardó 7 años en llegar
1970

En una tarde de 2014, en medio de los festejos de la 30, cuatro cracks del título 10° se reunieron en el centro de la cancha David Arellano. Humberto Cruz, Leonel Herrera, Sergio Ramírez y Miguel Hermosilla recordaron la copa de 1970…

Una de las dos sequías más largas de su historia vivió el Cacique en los 60. Fueron siete años sin títulos. Cuartos el 64, séptimos en 1965, segundos el 66, terceros el 67, fuera del Campeonato de Honor (los 10 mejores) en 1968 y quintos en la Liguilla del 69…

“Era la época de lo que yo llamo la lepra”, dice Humberto “Chita” Cruz uno de los dos jugadores (el otro fue el portero Efraín Santander) que permaneció desde el anterior título en 1963 y levantó la copa del 70.

Con la U construyendo su Ballet Azul y Católica llegando a semifinales de la Copa Libertadores, Colo-Colo no tuvo una década normal.

“El problema era grande, porque también éramos muchos jugadores. Teníamos 30 jugadores de plantel y los demás eran los chicos que venían de atrás, que nos venían pisando los talones… En los entrenamientos (N. de R: en Estadio Gasco) había 50 ó 60 jugadores. Empezábamos a las nueve de la mañana a entrenar y no terminábamos hasta las 4 de la tarde”, aporta Miguel “Chueco” Hermosilla, quien volvió a Chile tras un exitoso paso por Centroamérica con la misión –nada menos- de reemplazar a Francisco “Chamaco” Valdés, quien partió a préstamo a Unión Española.

“Me tocó reemplazar al ídolo máximo. Había muchas críticas: ‘Hermosilla es un gran jugador, pero no es Chamaco’, decían. Yo tenía otro tipo de juego, Chamaco era de meter una pelota desde 40 metros y yo era más encarador”, agrega Hermosilla.

“Tuvimos muchos problemas a nivel monetario, de dirigente. Además el equipo no andaba”, reconoce Cruz, que jugó 35 de los 40 partidos de un extenuante torneo.

Dividido en tres etapas, el campeonato siempre estuvo liderado por Unión Española. En el Metropolitano fueron punteros y el Cacique tercero, a 7 puntos. En el Nacional (Serie B), Unión terminó líder con un solo partido perdido, mientras los albos otra vez fueron terceros, a 9 unidades de los hispanos.

Pero en la Liguilla (8 equipos) todo cambió. Ambos cuajaron campañas notables (6 triunfos y una derrota) por lo que tuvieron que ir a la mentada definición.

“Lo único que queríamos era ser campeones. No sabíamos que era la estrella décima”, reconoce 44 años después Sergio “Keko” Ramírez.

Antes, los líos y el rol del Chita como DT-jugador

1970

Al lado del Chita jugó en el equipo del 70 Leonel Herrera, entonces un joven de 21 años llegado desde Tierra Amarilla unos años antes. Herrera –quien debutó por Colo-Colo en un 1-1 ante River Plate en Buenos Aires, en la Copa Libertadores de 1967- terminaría ganando 5 títulos con el Cacique y sería, hasta hoy, el segundo jugador con más presencia entre los torneos en que Colo-Colo fue campeón.

Recuerda “Chuflinga”: “Teníamos un buen equipo: Beyruth, el Chita que era el que tenía más experiencia junto a Leonel (Sánchez). Valentini, Rafael González, Loquito Araya… Un grupo humano donde hicimos una fuerza tremenda”.

El “Chita” Cruz era el súper líder del equipo. “Nos fuimos de pretemporada a Las Cruces, 15 días y de repente veo que (los jóvenes) se empezaron a hacer los lindos porque estábamos justo en la época de verano. ‘Don Pancho ¡vámonos a San José de Maipo, allá arriba, donde no había nada’, dije”. La alusión es por Francisco Hormazábal, quien tomó el equipo tras la salida de Enrique Cuá Cuá Hormazábal, que dirigió solo las primeras tres fechas.

“Pancho Hormazábal cometió un error muy grande”, dice Herrera. “Empezó a despotricar y a pelarnos a nosotros por los diarios: que con este equipo no le ganábamos a nadie, entonces ahí, eso fue como un aliciente para nosotros… un ají. Nos juntamos todos y dijimos: ‘Tenemos que sacarlo de cualquier forma adelante y metámosle, metámosle, metámosle’”.

Las anécdotas se refrescan en una tarde de otoño de 2014 en el Monumental. Han pasado más de cuatro décadas, pero la alegría permanece.

“¿La puedo contar o no?”, dice Herrera esperando la aprobación de sus amigos. “La voy a contar”, grita antes de largarse con una de las tantas historias. “No teníamos PF y Humberto mandó a buscar a Don Luis Terrablanca para que reemplazara a don Pancho Hormazábal que era el técnico oficial de Colo-Colo. Llegó al estadio Gasco don Lucho, un tipo grande que trabajaba en las divisiones cadetes, a ¡hacerse cargo del equipo! Llegó y estaba parado al lado de don Pancho sin saber qué hacer: ‘Usted dirija al equipo’, le dijo Humberto y don Pancho Hormazábal se quedó a una orilla de la cancha a brazos cruzados. Don Luis Terrablanca miraba para todos lados, hasta que al final agarró al equipo y empezó a dirigir el entrenamiento. Don Pancho Hormazábal quedó todo el campeonato exactamente igual, marginado del equipo”.

Sigue Herrera: “Cuando nos concentramos en Las Vertientes un día don Pancho Hormazábal va a dar la charla y nos llaman alrededor de una mesa de pool. Empieza don Pancho a colocar las once pelotitas. ‘Este es el equipo que entra jugando’, dice… Ya venía el problema con él. Humberto todavía no entraba al salón y cuando entra, mira las pelotas y ¡Pum! Le bota todas las pelotas que tenía Don Pancho en la mesa. ‘Ya cabros, vámonos al estadio’. Llegamos al camarín y Humberto dice: ‘Jugai tú, tú, ¡ya! este es el equipo que entra jugando y listo. Ya cabros a equiparse y partieron’”.

Un grupo de amigos

1970

Leonel Herrera guarda las anécdotas como si fueran de ayer. “Escuchábamos Los Beatles, usábamos el pelo largo. En las concentraciones en San José de Maipo salíamos a caminar por el cerro. Jugábamos ping pong”.

Unión, ya está dicho, lideró todas las fases anteriores. “A nosotros nos picó que celebraron el campeonato ahí en el Centro Español, en calle Carmen, dos fechas antes del final. Y como anécdota no nos olvidemos que pasamos una Navidad y un Año Nuevo concentrados. Y a las 9:30 de la noche tuvimos que estar acostaditos todos, sin poder salir a ninguna parte, ni siquiera poder brindar”, dice “Chita” Cruz.

“Cuando estábamos en Las Cruces, ellos hicieron gestiones con don Pancho Hormazábal para que nos dejara tomar una copa de champagne a las 12 y nos fuéramos a acostar. Cuando vi que la cuestión no iba a funcionar, me fui a la pieza. Efectivamente Hormazábal no nos dejó. Y yo estaba de compañero de pieza con Efraín Santander. Y entró el Negro… y dijo: ‘Viejo tal por cual’ y le pegó un guaracazo a la puerta que sacó la mano para el otro lado. Después estaba enfurecido porque no podía sacarla de la puerta”, refresca Miguel Hermosilla.

La gran final

En la última fecha de la Liguilla, Colo-Colo venció 2-1 a Green Cross. Unión, que se medía con Everton, estaba a un punto de coronarse. Pero perdieron y se forzó la definición.

27 de enero de 1971. Estadio Nacional. 71.335 espectadores y Beyruth a los 23’ y 111’ coronó la gloria. Beyruth, que aportó con 18 goles en 34 partidos, en el primer título de Carlos Humberto Caszely. La final, que fue arbitrada por un árbitro extranjero: el peruano Pedro Reyes.

“Aunque el gol fue en el segundo alargue, nunca pensamos que llegaríamos a los penales. Sabíamos que en cualquier momento salía el gol”, admite Keko Ramírez.

El partido final fue transmitido en vivo por la televisión. “Pero nadie vio el gol del título. Cuando convierte Beyruth justo taparon la cámara. Después supe que se había parado justo el (ex) diputado Mario Palestro. Él es del barrio mío, San Miguel. Le pregunté si se acordaba y me dijo que sí”, recrea Ramírez.

Colo-Colo festejó la obtención de la 10ª estrella en el Centro Vasco. “Nadie sabe dónde terminaron todos. Creo que el Chita recién viene llegando”, menciona a carcajadas el “Chueco” Hermosilla.

“Para mí fue muy especial porque me casé el 27 de diciembre, entre medio de la Liguilla. Me fui corriendo a la casa (risas)”, sigue Herrera, quien se sincera: “Ese título fue el puntapié inicial para mi carrera”.

Al cierre, el líder Humberto Cruz resume: “Me tenían ‘los ojos’ hinchados con el Ballet Azul. El campeonato del 70 lo ganaron ellos (los jóvenes). Yo puse la jineta. Si había que pelear la peleaba dentro y fuera de la cancha”.

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