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Barroso sin secretos: La táctica, su estrategia y los sueños de Copa
barroso 4 Nota NEUROBIONTA 632x380

Julio Alberto Barroso (33) se está recuperando de una lesión que lo asustó. “Algunos esperaban que fuera un poco más grave, por cómo sucedió todo, pero no fue al nivel de una fractura, que podría haber sido peor. Hubo dos ligamentos complicados, el externo y el interno, que afectan mucho porque son parte de los movimientos que uno hace. Los dolores son pequeños pero están ahí y de a poco voy tratando de recuperarme”, cuenta inserto en la intertemporada en Brasil.

El defensor cumple su quinto año en Colo-Colo, donde ya consiguió tres campeonatos nacionales. El argentino -nacionalizado chileno- es un referente del último periodo albo. De eso no hay dudas. Él lo asume con humildad. Da vuelta la página, porque el título principal de su día a día es tratar de ganar lo que venga.

“Quiero prepararme mucho para tener, por así decirlo, una revancha, tras un semestre adverso en lo personal, donde me tocó después de tanto tiempo jugar muy poco, por diferentes circunstancias. Uno sufre y quiere estar, más con tres competencias que son importantes, que nos tienen con la posibilidad dependiendo de nosotros. Quiero prepararme con todo para volver y hacer lo que me gusta hacer: Estar en todos los partidos, como en momentos anteriores.
Lo más lindo que uno disfruta en Colo-Colo es ganar títulos. Eso uno lo quiere hacer hasta que le toque irse o retirarse”, apunta.

Barroso está confiado. Ha observado cómo sus socios lograron sellar una cuenta pendiente. “Estoy orgulloso por el objetivo que lograron mis compañeros. No me tocó jugar con Atlético Nacional, lo sufrí de afuera y no era un partido fácil con un equipo que juega bien. Y se volvió a despertar una ilusión que estaba un poco perdida. El inicio (en la Libertadores) fue malo y pocos tenían esperanza que pudiéramos revertirlo. Para nosotros fue un gran alivio, más que nada pensando en la clase de jugadores que tenemos y la ambición y convicción que tenemos. Estamos con la ilusión, el sueño y queremos medirnos con un rival muy difícil”.

¿Crees que había una carga por no avanzar en la Copa durante 11 años?
No sé si decir un peso o una carga. La historia de un club la marcan muchos jugadores tanto exitosa como de fracaso. Y el fracaso es parte del fútbol. Uno convive con eso. Cuando pierdes un partido ya es un fracaso, el no haber realizado el trabajo que hiciste en la semana de una manera correcta.
Yo creo que nosotros no lo tomamos con ese peso y esa responsabilidad, pero no porque obviamos lo que se hablaba, si no porque creíamos que dependía de lo que nosotros hiciéramos en la cancha.
Por ahí sí puedo sentir que pudimos haber clasificado de otra manera, en un grupo que me parece que no teníamos que haber sufrido tanto. Se dio así por diferentes circunstancias y en eso sí me puedo quedar y analizar. El resto no, es difícil. Uno quiere siempre cambiar la historia de algo, pero no es fácil.
Es una linda fase, con los mejores equipos del torneo. Hay una responsabilidad muy grande. Cuando se despierta una ilusión, todos queremos ir a buscarla y seguir avanzando por sueños más grandes.

¿Qué te pasó en el sorteo cuando viste que salió Corinthians?
Lo estaba viendo. Yo pensé que nos tocaba River, no se por qué…

Porque eres de Boca
Es que iba a ser lindo para nosotros los argentinos ir a jugar allá (Buenos Aires). Al menos a mí nunca me tocó enfrentar a un equipo argentino en Copa. Era una linda medida; brasileros nos había tocado en todas las fases.
Pero después, sabiendo que había muchos brasileros para que nos toque, era prácticamente obvio lo que se iba a dar.
Esta etapa es diferente a la fase de grupos y pueden pasar un montón de cosas. Están los mejores y tienes que ganarles a todos. Si se te cruzan los mejores, tienes que enfrentarlos y medirte. Nos preparamos para ese objetivo.

¿Se puede pensar en seguir avanzando de fase?
No es fácil. Hasta en el barrio no es fácil decir: ‘Ya, estamos en la final’. Porque todos tienen una ilusión, una preparación.
Va a seguir siendo la misma frase de siempre, pero los partidos hay que jugarlos. Sí ellos subestimaron un poco de que les toque con nosotros y nosotros somos conscientes de eso.
Pero los partidos hay que jugarlos. Tenemos una ilusión grande porque hay grandes jugadores, de calidad, de recorrido, que han tenido experiencia importante en el fútbol. Solo esperamos que nos encuentre a todos juntos, los grandes, los referentes del club, para poder estar presentes. Porque a veces, por diferentes circunstancias, no hemos podido estar todos pero cuando pudimos mostramos que somos un equipo duro y fuerte. Esa es la ilusión: Que todos podamos llegar de la mejor manera para un partido que van a ser 180 minutos, con todo, porque el estadio de ellos se siente mucho y el nuestro también. Son dos lindos partidos que hay que disfrutarlos también.

Desde 2014, cuando llegaste a Colo-Colo, tú, Baeza, Fierro, Valdés y Paredes han sido una columna que se ha mantenido. Hay una base ahí…
Llegué con Esteban y con Jaime, todos lo saben. No quiero sobredimensionar los hechos, pero cada vez que nos ha tocado estar en cancha a todos juntos, y hoy reforzados con diferentes jugadores que fueron cambiando en este tiempo, nos ha permitido estar cerca del éxito.
Uno siempre hace conclusiones de cómo le va dentro de la cancha. Uno quiere ser un aporte y sabemos que llevamos mucho tiempo. Hemos permanecido con ganas, pasión y hambre. A veces con dificultades, en el fútbol siempre se presentan, pero sí que lo hemos disfrutado.
Ayer hablaba con Jaime (Valdés) y a mí estas cosas me van a dejar un lindo recuerdo en mi carrera. Haber jugado con tipos de la calidad de Jaime (Valdés), de Esteban (Paredes). Cuando estuvo Justo (Villar), hoy está el Mago (Jorge Valdivia)… Son jugadores que ya no se encuentran.
Lo más lindo que nos queda es disfrutarnos, en el sentido de ganar. Porque sabemos que disfrutamos ganando.
Esperemos que podamos seguir dando grandes alegrías a la gente que confía en nosotros, y matarnos hasta el último día que nos toque estar acá.

¿Crees que eres un referente en la defensa de Colo-Colo? Pasaste los 100 partidos, tienes tres títulos nacionales, Lizardo Garrido te alabó hace un tiempo
¡Uf! No. Es difícil decirlo, es muy difícil. Yo me pongo contento de ser en la historia de Colo-Colo una partecita pequeña. Con eso me siento totalmente lleno y completo. Lo que marque cuando no esté acá, uno lo va a analizar más en frío. Es difícil ponerse a pensar eso, de querer ser referente o no. Uno quiere ganar, a lo que a mí me interesa es ganar. Mi pasión es esa, me la inculcaron de chico mis padres.
Tal vez por los logros te haces parte de una historia… Y no quiero mentir: Me gustaría soñar e ilusionarme con la Copa (Libertadores). Es un gran desafío, con el que sueño. Que logremos algo importante.
Después se hablará si fuimos parte de la historia. Yo estoy orgulloso con el trato que me dan y el cariño que me brindan. Me ha tocado vivir momentos duros y he sentido muchísimo el cariño de la gente. Como dicen, Colo-Colo es un club que te acepta o no. Y cuando te aceptan, uno disfruta muchísimo. Es una satisfacción que el trabajo esté bien hecho.

Hay hinchas de la U que te quieren
Hay gente que me he cruzado, me he sacado fotos y son hinchas de la U. Y son muy amables. Más allá de una rivalidad, no somos enemigos. Todas esas cosas créeme que las disfruto muchísimo. Me toca ser parte de la historia y disfrutar. Son recuerdos que no se borran más.

¿Proyectas quedarte en Chile?
Saben que me nacionalicé. Mis hijas nacieron en Chile, mi esposa está feliz acá, hemos comprado la casa para quedarnos. Estamos muy contentos. Me ha tocado viajar por varios países en Sudamérica y uno encuentra que Chile mantiene un orden. Que la familia esté cómoda es muy importante.

Además en Chile renaciste como jugador a los 26 años
Todo jugador encuentra un lugar en el mundo. Todo deportista. He tenido grandes amigos que no les ha ido bien y después sufren mucho dejar una actividad tan linda. Pero los que siguen buscando, encuentran su lugar. Me considero de esos. No dejo de buscar. Cada vez que encuentro adversidad salgo a buscar la respuesta, para enfrentarla e intentar vencerla.
Es un premio al apoyo de la gente que amo mucho, que es mi familia que está en Buenos Aires, que sufre y goza también las alegrías que vivo acá, a mi esposa, que ha sido una fuerte compañera en todos los momentos. Simplemente quiero disfrutar, esa es mi palabra que uno empieza a agarrar de más grande. Sé que el fútbol es una carrera corta y cuando estás más grande te das cuenta que es así.

Sufriste harto además entre los 23 y 25 años
Sí, soy parte de todos los jugadores que sufren. No soy el único ni el que más sufre. Soy parte de muchos chicos que tienen ilusiones, algunos la logran concretar y otros no. Sí me siento contento durante tantos años enfrentar un montón de situaciones, vencerlas y saber que siempre hay una adversidad nueva que enfrentar.

¿Eres de los que sufren las derrotas más que celebrar los triunfos?
¡Uf! Soy el que se queda más complicado con la derrota. Mucho.

Esa es una deformación profesional
Es algo que no se lo deseo a nadie. He cambiado un montón, gracias a Dios. En Ñublense tuvimos un periodo negativo, no sé, 10 partidos que no ganábamos. Y me encerraba en una habitación que teníamos arriba. En ese tiempo estaba con mi esposa, mis hijas no habían nacido. Y me quedaba encerrado toda la noche, sin comer, me torturaba (risas). Creo que me autoflagelaba un poco. Y me río porque tengo un hermano más grande, Roberto, siempre anduvo con su alegría y cuando me encerraba, como no quiero hablar con nadie, ni con mi mamá, ni quiero que me escriban, mi hermano le escribe a mi esposa y le dice: ‘El solitario ¿Dónde está?’ (Risas). Me río mucho y eso me hace salir también por mis hijas, que no merecen que lleve a la casa la amargura que te presenta la actividad. Creo que he hecho una terapia con Dios bastante intensa para superar algo que es muy cruel, muy duro y que me encierra mucho tiempo en mi cabeza.

Pero si tu hermano te molesta quiere decir que sigues encerrándote en la derrota
No me encierro pero no contesto los mensajes. Eso sí. Mi esposa está ahí, estamos con mis hijas, pero mi esposa sabe como llego. Por ahí no hablamos de fútbol hasta que se me pase todo (risas). Y mis amigos ya me conocen. Me escriben sabiendo que no voy a leer los mensajes porque estoy en una situación de bloqueo. Cuando lo cuento, me causa gracia, pero en ese momento es bastante odioso lo que me pasa cuando pierdo.

Manual de cómo jugar en la defensa

Julio Barroso tuvo dos escuelas con pedigrí en el fútbol argentino: La de Argentinos Juniors y la de Boca. O tres: Porque agregamos la de la selección trasandina, esa donde fue figura y campeón de un Mundial Juvenil. Y donde conoció, siendo sparring, a Marcelo Bielsa Caldera.

Barroso es, por sobre todo, un tipo inteligente para jugar. Aquí, sin rodeos, cuenta sus secretos. O partes de él. Habla también de sus ídolos y sueños.

Por mucho que sea ya un experimentado, Barroso no deja de amar el fútbol como un niño que pelotea en la cancha del barrio, allá en San Martín…

Tácticamente aprendiste mucho con Marcelo Bielsa ¿Cómo tiene que trabajar el defensa?
El conocer de táctica con tipos como Marcelo, te ayuda mucho a adelantarte a un futuro movimiento que pueda hacer el contrario. A veces, se cree que el tipo más veloz es el más rápido y no es así. El más rápido es el que tiene la decisión mental más rápida. Entonces, el saber de táctica te permite estar en el lugar indicado. Yo perfeccioné con él esa manera de trabajar. Trabajamos línea de tres y de cuatro (defensores) y te enseña muchos movimientos.
Y con el tiempo fui desarrollando muchas cosas lindas. Cosas que por ahí uno no imagina que como defensor pueda hacer dentro de la cancha. Hablaba con Gabi Suazo y le decía que una de las cosas más importantes para adelantarse a la jugada es mirarles la cara a los jugadores. Tener un instante del tipo que tiene la pelota, para ver dónde se dirigen sus ojos, para ver dónde va a realizar el pase. Si va a ser un pase largo, corto, en diagonal, a la espalda… A mí eso me ayudó muchísimo porque me permite observar dónde el rival va dar el futuro pase. Y a partir de ese pase, qué movimientos va a realizar el rival. Eso hasta el día de hoy me ayuda muchísimo. Son segundos, instantes, a veces hasta ‘milisegundos’ en que se toman decisiones y aprendí mucho de eso.
Me gusta, me interesa la táctica. Trato de ayudar a los chicos para cuando les toque la responsabilidad, estén adelantados. Porque esa es la realidad: No el que corre más rápido, es el que llega primero, si no el que tiene la inteligencia para anticiparse a una futura jugada.
Bueno, eso y muchas cosas que no las voy a contar ahora porque si no el día de mañana me van a sacar ventajas (Risas).

Si un defensa, por ejemplo, tira balonazos al nueve ¿Te mueves antes que le den el pase?
Convengamos que los defensores centrales tenemos dos movimientos predeterminados: un pase lateral y un pase frontal. De acuerdo a la presión que le ejerzan. Cuando el central levanta la cabeza y más si un 9 mide 2,00 metros, es tentador, ya sabes que va a ser un pase aéreo. A partir de eso tienes que descifrar qué tipos tiene al lado. Si tiene dos punteros que van a picar en diagonal, o está solo y los punteros están allá adelante ¿Por qué? Porque un tipo más grande lo que puede hacer es bajar el balón. Y al saltarle uno, le hace foul mayormente. Entonces esos segundos de observar el entorno son más importantes para decidir si saltar o dejar que reciba la pelota… O dejar que la peine. En ocasiones la puede peinar, pero si el puntero está lejos, uno tiene más opción de anticipar al puntero.
Pero es según el equipo también. A mí me gusta analizar en el caso de cada uno, qué prefiere cada delantero. Hay mil clases de delanteros, no solo los altos. Están los pequeños, habilidosos, los que se tiran, los que les gusta jugar de espalda, los que necesitan ponerse de frente… Hay un montón de circunstancias que cada delantero tiene para lograr marcar diferencias. Y eso es lo lindo de estudiarlos y saber qué pueden llegar a proponer.

Entonces el defensa tiene que estar concentrado a mil
¡Claro, sí! Pero no es que uno soluciona el problema solo. Ahora a nosotros nos toca jugar con línea de cuatro y con Matías (Zaldivia) uno puede tener una conversación previa de qué es lo que hace uno, en función de lo que hace el otro. Con eso se logra un avance. El sector que deja desprotegido uno, puede cubrirlo el otro. A veces, a los laterales hay que cubrirles las espaldas, cuando el externo le logra ganar. Eso también es parte de lo que uno hace.
Me gusta hablarlo con cada uno, según las características de los delanteros rivales. Más en un equipo como el nuestro, ofensivo, que se desprotege en ciertas ocasiones, en el torneo local más que nada. Tenemos que estar atentos a lo que nos propongan en ataque.

¿Quién es el mejor defensa del mundo? ¿El mejor defensa del fútbol chileno? ¿Y el delantero que más te ha complicado?
¡Oh! Me complicaste tú con la pregunta…
El defensa que más me gusta hoy es Sergio Ramos. Me gusta mucho, muchísimo. Sé que hay cosas que no comparto que haga, pero me gusta mucho porque más allá de todo lo buen defensa que es, el buen defensa está cerca también de conseguir cosas importantes. Gana cosas importantes. No sólo lo gana el que hace el gol, sino de repente hay defensores que son ganadores de partidos, de campeonatos y él tiene esa virtud. Por algo tiene su medallero tan amplio.
En Chile, no quiero opinar, para no ofender a nadie. Me parece que hay muchos defensores buenos pero no quiero comprometerme…
Y ¿Cuál era la otra pregunta?

¿El delantero que más te complicó?
(Piensa) ¡Qué difícil! De grande me cuesta, de más chico hubo muchos. Hay un cambio muy grande de grande a chico cuando marcas. De chico sufres mucho cuando enfrentas a delanteros experimentados. En Argentina sabían mucho cómo complicar a los chicos…
Ahora me acuerdo quién fue… ¡Fue Rodrigo Palacio! Él estaba en Huracán de Tres Arroyos y yo debutaba por Argentinos Juniors ¡Qué locura marcarlo! Después fuimos compañeros en Boca y él se acordaba y me decía: ‘¡Cómo te bailé ese día!’ (Risas). No me gusta reconocer las derrotas, pero bueno.. (Risas).
Yo llegué a ese partido y parece que me buscaba a mí, como era el más chico… Fue en la cancha de Ferro ¡Terrible, terrible! Quisiera tener revancha.
Fue un partido para el olvido, no lo quiero mirar nunca, espero que ni esté, por ahí está en videocasetera (Risas).

Cinco días encerrado, estuviste
(Risas) Sí, cinco días encerrado. En la casa tenían que preparar un búnker para mí. Sin puerta, ventana, nada (Risas).

¿Y alguno que te complicó ahora, más de adulto?
Si lo hay, no lo voy a decir… No quiero decir (Risas).
Hay muchos estilos diferentes en Chile. Me gustan los duelos. Además de resolver, también de grande no dejas de aprender.
Quedan pocos delanteros grandes. Sí me acuerdo que con Gustavo Canales teníamos lindos duelos. Tenía gran calidad, eran lindos duelos por la capacidad y calidad que tenía.
Esteban (Paredes) siempre me pareció el mejor delantero del fútbol chileno. Un gran jugador. Hay un duelo yo jugando por Ñublense pero poco me acuerdo. Hubiese sido lindo marcarlo. Hubiese sido un desafío bien grande. Esteban tiene una capacidad diferente. Me gusta más tenerlo de compañero y disfrutar que haga goles para que sigamos ganando.