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Álvaro Salazar: “Sé que 10.000 jóvenes quisieran estar en mi posición hoy día”
Salazar en el gramado del Monumental

Álvaro Salazar (24-3-1993), oriundo de Linares, jugaba en la Academia Villa San Ambrosio de su ciudad como volante ofensivo. Antes, muy chico, era arquero hasta que una lesión de niño, cuando “volaba” y cayó en unos arcos de ladrillo en su casa, lo atemorizó. Así que salió del arco y era volante. Pero a los 13 años (época en que también jugaba básquetbol), Colo-Colo realizó una prueba masiva en Linares.

“Dije: ‘Papá, mañana viene Colo-Colo y quiero ir. Pero quiero ir a probarme al arco’. Mi papá se cayó de espaldas… Me gustaba el arco y también estaba un tema de sentido común… todos los que van a las pruebas van de volante o delantero. Me dejó Cristóbal Rivas y vine a Santiago. Me vio Adolfo Nef y Jaime Vera. Vine tres jueves seguidos, me traía mi papá. Y en diciembre me dicen que debo ir a Santiago en febrero, para la prueba final”, cuenta Álvaro, que el domingo debutó en el arco del Cacique.

Ahí, en ese verano de 2007, vino el punto de quiebre. Álvaro y su padre, Luis Salazar, ex arquero de Deportes Linares, dedicaron ese mes de enero a entrenar. Solos los dos, subían las galerías del estadio Fiscal de Linares, saltaban en pozos de arena y pulían el sueño…

En febrero Álvaro llegó a Macul, se quedó en la casa de unos tíos, cerca de la Escuela Militar, y terminó entrando al Cacique. Con 13 años comenzaba la historia.

“De chico me gustó el Rambo… el pelo, la rodillera. Después me gustó Claudio Bravo. Hoy, compartir entrenamientos con Bravo (en Pinto Durán, Salazar con la Sub 20 y Bravo en la Roja adulta) y que el Rambo sea mi técnico es lo máximo”, revela.

Claudio Bravo te envió un mensaje…
Sí. Llegué al hotel en Copiapó, antes del partido con Antofagasta, y tenía un mensaje de Claudio Bravo. Me decía que esté tranquilo, que si se me da la oportunidad que la disfrute al máximo, que confíe en mis capacidades y que disfrute, que estaría debutando en el equipo más grande de Chile, que es una experiencia que nunca se me va a olvidar en mi vida

Tú ya habías sido citado al primer equipo
Sí, el año pasado con Wanderers y Huachipato. Este año con La Serena, San Felipe y con Antofagasta

¿Pensabas en el debut?
Hoy el Nacho se merece todo el respeto posible. Es un excelente arquero, tienen una experiencia, estuvo un año en Puerto Montt y eso lo avala el que hoy esté jugando. Yo este año me lesioné de pubalgia, ha sido súper difícil, después tuve una expulsión donde estuve 6 fechas afuera (con la Sub 19 en el Apertura). Fue difícil volver a tener la confianza de los técnicos, pero jamás dejé de entrenar, seguí con la misma intensidad y hoy día llevo jugando 7 a 8 partidos entre juvenil y Filial y estoy en mi mejor momento del año, con mucha confianza. Converso todos los días con mi papá y lo hablamos: la pelota está boteando, esta ahí, en cualquier momento se va a dar. El partido pasado el Nacho tuvo ese golpe. Cuando Labruna me mira y me dice: ‘Anda a calentar’, pasó mi vida en un segundo. Está ahí, está cerca. Y tengo que estar preparado. Estoy con la confianza a tope. Me siento capaz, es lo que he trabajado desde los 13 años.

Hay una preparación física y técnica, pero sobre todo mental
Absolutamente. Pero que en Colo-Colo haya técnicos que hayan jugado en este club y tengan una historia, ayuda muchísimo. El primer día que me toca entrenar con el profe (Fernando) Astengo me dice: ‘Si estás en Colo-Colo, acá cada pelota es a muerte, cada entrenamiento es un partido y cada partido es una final’. Es uno de los técnicos que más me ha marcado. Cuando escuché eso a los 13 años, hoy con 19, estar ahí en la cancha otra vez, se vienen esos recuerdos. Sé que 10.000 jóvenes de este país quisieran estar en mi posición hoy día. No puedo desaprovecharla y ponerme nervioso. Solo disfrutar y saber que soy afortunado. Jamás salir de mi objetivo.

Se te ve tranquilo
Estoy super tranquilo. Para mí, soy un afortunado en la posición en que estoy. Son muy pocas las personas que pueden vivir de lo que uno ama. Yo me siento afortunado y quiero disfrutarlo. Es mi sueño estar en un estadio lleno, ganar por Colo-Colo. Vivirlo de pelotero ya era una sensación extraordinaria. Ahora estar tan cerca de la cancha, solo tengo que disfrutarlo y pasarlo bien. Que sean los 90 minutos más lindos de mi vida que jamás los voy a olvidar. Tenga hijos, nietos, les voy a contar siempre.

Cómo fue eso de ser pelotero
Estuve cuando Lucas Barrios le hace los goles a la U y vomitó fuera de la cancha, cuando se le gana a Boca (Juniors) en la Libertadores, con el golazo de Jorquera. Siempre me ubicaba cerca del arco y miraba a los arqueros, los movimientos que hacían. Estar ahí y estar a cinco pasos del arco… lo único que uno quiere es jugar.

Te gusta Claudio Bravo como referente
Es todo lo que uno busca. Triunfar en Colo-Colo, jugar en la selección y en Europa. Me gusta, es todo lo que quiero, es todo lo que busco.
Pero mi ídolo, mi héroe, siempre ha sido mi papá. Él si tenía que dejar de trabajar para ir al parque a pelotear conmigo, lo hacía. O que me corregía, o me da consejos hoy, de hombre a hombre. Mi ídolo, mi héroe es mi papá.

Ni te pregunto qué va a hacer tu papá cuando debutes en Colo-Colo
Siento que es la única forma que tengo de devolverle la mano un poco, es demostrarle ahí adentro que ha valido la pena el esfuerzo. De él, de mi mamá, de mi hermana que con 11 años me extraña todos los días. Es divertirme y hacer lo que hago por 90 minutos.

Salazar subió el año pasado al primer equipo. Hoy vive con su novia, proyecta matrimonio para diciembre, aunque en esas fechas hay una gira con la juvenil a EE.UU. “Ella sabe que se casa con un futbolista”, dice Álvaro sonriendo.

“Mi vida va a mil por hora. Vivo a full cada segundo que pasa. Salí de mi casa a los 13 años, ahora me caso… Y quiero ser arquero de Colo-Colo. Yo lo disfruto”, cierra el nuevo canterano con protagonismo en el Cacique.