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Abracadabra: A fondo con Walter Jiménez, el mago de los 60
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Walter Antonio Jiménez mira a Jorge Valdivia tras un entrenamiento en el Estadio Monumental de una mañana de octubre. El 10 de Colo-Colo se acerca al argentino y sin sacarse el sombrero de copa le dice: ‘Usted es el verdadero mago, po’. Jiménez sonríe. Tímido, “como argentino atípico”, tal como escribiera la revista Estadio tras su llegada a Chile en 1963.

Walter Jiménez, campeón con Colo-Colo 63 y apodado “Mago” o “Mandrake”, fue contratado por los Albos con 23 años y dos pergaminos a cuestas: habiendo sido seleccionado argentino y monarca con Independiente de Avellaneda en la Primera División trasandina. Era, además, el primer refuerzo extranjero del Cacique en 19 años.

El mejor truco de Walter, en todo caso, fue uno anterior. Ocurrió cuando siendo niño dejó el norte de Argentina para conquistar su país: Ponerse la camiseta de la selección, brillar ahí y tomar el rojo de Independiente. Eso fue mejor que sacar un conejo de la nada; y mejor también de lo que mostraba en cancha: cuando escondía la pelota, la mostraba un segundo, la volvía a esconder y ¡zas! De repente el balón aparecía en la esquina del arco, donde las arañas tejen su nido.

Walter Jiménez se pasea por el Monumental en 2017 y respira el respeto que dejan sus pasos.

¿Cómo comenzó todo, Walter?
“Debuté en Mitre a los 15 años. Yo soy de Santiago del Estero, nacido allá y criado allá. Me fichó Mitre en la 6ª división. Tendría 11 ó 12 años. Jugué en la selección de Santiago del Estero y enfrentamos a los tucumanos, nuestros vecinos, donde hay rivalidad obviamente. Tenía 17 años y jugamos contra Tucumán en las Termas de Río Hondo y justo andaba el vicepresidente de Independiente de Avellaneda con su mamá, que tenía problemas a los huesos y le costaba moverse. Entonces se instalaron a ver el partido y me vio jugar. Al final del partido me habló para irme a Independiente. Era un barraquero (ferretero para nosotros), de apellido Arias. En la época era (Carlos) Radrizzani y Arias, la dupla de dirigentes de Independiente”.

Fue allí, a 1.500 kilómetros de Buenos Aires, donde comenzaron las cosas serias para Jiménez. Hincha de River Plate –inspirado por uno de sus hermanos- los colores cambiaron rápido al rojo profundo de Independiente. “Es que tengo un hermano muy fanático del fútbol y de River. Él me hizo de River hasta que llegué a Independiente. Hoy soy fanático de Independiente, me identifico con Independiente y con Colo-Colo. Acá al club que más quiero es éste”.

Antes de Colo-Colo, Walter se forjó, creció y triunfó en Argentina. Ayudado por el amor de su padre -corredor de seguros- y de su madre -profesora. Y azuzado por su pasión por el fútbol y el básquetbol.

“Yo partí como 9, pero jugaba en los tres puestos adelante. En realidad de chico jugaba en todos lados, y al fútbol y el básquet. Llegué a jugar en Primera en básquet también. Jugaba tres partidos a la semana en básquet: Lunes, miércoles y viernes. En Mitre entrenaba solamente el jueves y jugaba los domingos fútbol. Fui parte del Club Juventud de Santiago del Estero de básquetbol que tuvo varios seleccionados argentinos. Hasta que me compró Independiente y no me dejó jugar más básquet. De ahí fue puro fútbol”.

Dicen que a los delanteros les sirve haber jugado básquetbol
“Te ayuda mucho. En un córner o en un pelotazo largo, la intuición ya la tienes por el básquet, de saber adónde va a ir la pelota, o si hay rebote. Tuve la suerte de jugar básquet y anticipaba en la cabeza, hice varios goles de cabeza por eso también”.

Cuando usted llega a Independiente el equipo llevaba una década sin ser campeón
“Así es. Y tuve la suerte de empezar los ciclos de manera exitosa. Independiente empieza su ciclo exitoso en los 60, saliendo campeón con nosotros. Y de ahí llegó a ganar las Copas Libertadores y a ser campeón del mundo”.

Pero había un ‘peso’ por esa sequía. Al 60 completaban 12 años sin copas
“Sí y teniendo grandes jugadores. Independiente venía teniendo la delantera que era de la selección argentina ¡Fantástica! Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz (N. de R: campeonaron en el Sudamericano de Chile 55, con otros delanteros insignes como Ángel Labruna). Pasa que Independiente tiene hinchas que son muy exigentes. Les gusta jugar bonito y también quieren campeonatos. Y como jugaban muy bonito y no salían campeones, con esos delanteros maravillosos, comenzó la hinchada a molestarse. Por eso cambió. Y ahí viene el recambio con varios de los que éramos más jóvenes. Vengo yo, los tres uruguayos: Rolan, Silveira y Douksas. Contratan a Blanco de Racing, a Nakwacki, que jugó acá también (N. de R: campeón con la UC 61)… Celebramos mucho el título del 60 con Independiente y fue el inicio de la época de gloria del club”.

Ahí se entiende entonces su amor a primera vista con Independiente
“Y… Empiezo a quererlo tanto que rápidamente yo, teniendo pocos años, viniendo de una ciudad del norte, me hicieron debutar de titular. No jugué en inferiores ni nada. Fui inmediatamente a Primera”.

Viaje a Chile por un reencuentro

walterIndependiente fue campeón el 60 y arrancó una era que le daría 6 Copas Libertadores en 11 años. Sin embargo, Walter Jiménez debió buscar nuevos escenarios para su magia. Eso, aunque el mismísimo “El Gráfico” le escribió un reportaje con un titular sugerente: “Walter Jiménez: La pelota es su amiga y como tal la trata”.

¿Cómo se da lo de Colo-Colo?
“Lo de Colo-Colo se da ya cuando nosotros habíamos tenido un bajón y se empezó a desarmar el equipo de Independiente. Ya no estaban los uruguayos, uno se fue a Barcelona (Alcides Silveira), aparece otro técnico que traía a sus jugadores… En Colo-Colo me recomendó el ‘Charro’ Moreno, que me tuvo en una preselección argentina. El ‘Charro’ conocía a los dirigentes de acá, como Pepe García, Arriagada, Labán. Viajaron a Buenos Aires Pepe García con Enrique Montero y consiguieron una forma de pago muy acorde para Colo-Colo, que tampoco estaba bien económicamente. A mí me pagaron con un poco en efectivo y dos partidos con recaudaciones para Independiente. Un partido acá y otro en Avellaneda”.

Jiménez ya había estado en Chile. Para el terremoto de 1960 vino con Independiente de Avellaneda a jugar unos amistosos para recaudar fondos por los damnificados. Pudo haber venido también con la selección argentina para el Mundial del 62, pero quedó fuera de la nómina.

Usted destacó con la selección argentina en el Panamericano del 60 en Costa Rica pero queda fuera del Mundial de Chile ¿Le dolió?
“Sí. Jugué las eliminatorias del Mundial y cambian técnico: estaba Spinetto y llega Lorenzo y Lorenzo me sacó. No me explicaron nada, tampoco quise chillar ni nada. Se llevó a un chico que jugó acá, Olienak (N. de R: en la U y Wanderers), que había jugado solo algunos partidos en Primera. A mí me dolió porque estuve en las eliminatorias (N. de R: fue parte del plantel que eliminó a Ecuador, pero no jugó). A mí me dolió, lógico, para qué te voy a mentir. De que duele, duele, más que nada que te saquen de tu selección”.

¿Siguió el Mundial de Chile por radio?
“Sí, por radio. Y casualmente jugamos con Independiente contra el primer rival de Argentina, con Bulgaria. Ellos hicieron el amistoso para llegar a Chile a punto. Le ganamos 1-0 e hice el gol yo. Me sentía mal pero después tuve oportunidades muy lindas. Jugué contra Uruguay en la cancha de River una Copa del Atlántico y ganamos 4-0”.

Cuénteme del Panamericano de Costa Rica
“Ahí jugué el mejor partido de mi carrera. Por la selección argentina en el Panamericano de San José. Había un periodista de ellos que puso maravillas de mí en el diario. Me describió de manera fantástica. Puso que yo era la ‘Enciclopedia balompédica’. Eso es mucho (risas). Al tiempo en Buenos Aires, llegaron unos periodistas de Costa Rica y uno de ellos recordaba eso”.

El título del 63

En 1961 fue campeón la UC y el 62 la U. El 63 tenía que ser el título del Cacique. Para ello, la dirigencia llenó los dos cupos disponibles para refuerzos nacionales con los referentes defensivos de Santiago Morning: Hugo Lepe y Humberto Cruz.

Para la zona de ataque, elementos había. Era el Colo-Colo de Cua Cuá, Chamaco, Bello, Luis Hernán y Mario Moreno. Sin embargo, la dirigencia quiso complementarlos con Walter Jiménez, el primer refuerzo extranjero desde 1944, quien arribó con contrato por dos años. Importante fue que uno de los rivales, la Católica, había traído a Néstor Isella, un rubio volante venido de River Plate.

Jiménez llegó, viajó a Quillota en el debut y jugó de titular. 3-0 ganó Colo-Colo, mientras el campeón azul seguía su gira por Europa y el norte de África, empatando 0-0 con Panatinaikos en Atenas. El debut, en rigor, no dejó conforme a Jiménez.

Antonino Vera, de revista Estadio, lo entrevistó tras las primeras fechas. “Es muy poco argentino en sus expresiones y en sus ademanes”, partió diciendo el periodista.

“Vea –le dice Walter a Vera- cuando vine, hacía tiempo que no jugaba fútbol y viajamos a Arica. El primer partido oficial lo jugamos con San Luis y me dieron un golpe feo en una costilla; la semana siguiente no pude entrenar. Estaba empezando otra vez cuando en el match con Unión Española me encajaron un rodillazo en un muslo que me hizo una dureza, y vuelta a parar la práctica. Cuando se juega así, no se puede rendir, no se tiene confianza, no se tiene ritmo, y además se está expuesto a los estirones musculares; algo sentí el día de Unión San Felipe… Y para rematar los problemas, me asomaron las últimas muelas del juicio. El día antes del match con Rangers hubo que hacerme una intervención y no pude ir a Talca. Total, he jugado prácticamente sin entrenamiento. Por eso me ha visto usted duro, quizás si hasta sin reflejos. Ahora que mucho, mucho no voy a correr nunca. No es que me agote o que me vaya dosificando, sino que es mi manera natural de jugar, mi estilo. Pero cada vez que sea necesario, me va a ver picar”.

“¿Por qué vino a Chile?”, le consulta Estadio. Responde Jiménez: “En seis meses más el club tenía que darme libre. Independiente salvó dinero y yo me ahorraba medio año de molestias. Hay otros aspectos también: el ambiente del fútbol para el jugador argentino no es nada grato. Termina por asfixiar, por enervar. Hay muchos que si pudieran, espantarían. Yo espanté”.

Quizás lo mejor de la entrevista está en la declaración de principios de Walter Jiménez, apenas instalado en el Hotel Ritz, su casa en sus primeros meses en Santiago:

“En Colo-Colo se piensa, muy acertadamente a mi juicio, que mientras la pelota la tengamos nosotros, la cosa está bien ¿Dónde prefiero jugar? Ni tan afuera que te hieles, ni tan adentro que te quemes… El nuestro es un cuadro que siempre se pone en la obligación de ganar atacando, porque su público se lo exige. Yo creo que eso está en la personalidad hereditaria del equipo. Yo sacrifiqué mi afición al dribling para adaptarme a Colo-Colo. Esa afición que lleva en sí todo jugador argentino; la comodidad con que jugaba; la resistencia natural de todo jugador “técnico” a correr”.

“¿Qué le gustaría agregarle y quitarle a Walter Jiménez?”, pregunta Aver. “Agregarle, mejor shot ¿Quitarme? Los últimos resabios de gambeteador; retener menos el juego todavía”, responde un joven Walter Jiménez.

Hoy, con 78, ¿Qué recuerda que le llamó la atención de Colo-Colo cuando llegó?
“Recuerdo que acá había un equipo que era sensación, el Ballet Azul le decían. Y al poco tiempo que llevaba vi que teníamos un equipazo nosotros, pero estaba medio achanchado. Los mismos jugadores me decían: ‘Vos no viste jugar al Ballet’ y esto que el otro… Tenía un equipazo la Chile pero como veía el fútbol yo, decía: ‘Noooo. Le ganamos’. Tanto que me gané un montón de apuestas con gente del fútbol. Aposté comidas sobre todo de que le ganábamos a la U. Con Pepe García, con gente de la U, gente del ambiente que empecé a conocer”.

Sexta fecha del torneo 63. Colo-Colo vs. la U. El nuevo gran equipo ante el campeón vigente… Ganó Colo-Colo 2-0 ante 72.986 espectadores en el Estadio Nacional.

“Es que nosotros jugábamos muy bien, era un equipazo. Conmigo llegó Lepe, un tipo rudo, fuerte y Chita (Cruz), muy ágil, buen jugador y que llegó a darse el lujo de marcar bien a Pelé”.

Señor fútbol

walter2¿Qué jugador le sorprendió en el fútbol chileno?
“Veía a Mario Moreno, lo tenían afuera… (N. de R: Había estado en la bolsa de jugadores para ser transferido esa temporada, pero al final siguió en Colo-Colo). Yo dije: ‘Este jugador no lo pueden tener afuera’. Hablaba mucho no con el técnico, con él no tenía mucha confianza, sino con los dirigentes. Les decía: ‘¿¡Cómo pueden tener a Mario afuera!?’ Lo tenían entrenando solo, él también era de carácter jodido. Era un hombre sano, pero fumaba como un hijo de puta. Y era medio vago, pero con las condiciones que tenía Mario. Esa fue de la delantera más goleadora de la historia. Hicimos tantos goles porque teníamos tipos como Moreno, como Cua Cua, como Chamaco, el mismo flaco Bello, volantes que con un pelotazo te dejaban solo o wines que desbordaban… Ahora no hay de esos y es re-jodido jugar así”.

Es un karma del fútbol chileno: Buenos jugadores que por algún problema externo, no explotan lo que podrían
“Cuando empecé a palpar el fútbol acá, hablaba con unos compañeros, y yo les decía que Chile tiene gente muy técnica, que técnicamente no tiene nada que envidiarle a nadie ¡Y Chile tenía mucho respeto a Argentina, demasiado! Los respetaba mucho, como que no le podían ganar a los argentinos. Y creo que con el tiempo, el que hizo mucho fue el ‘Loco’ Bielsa. Los animó, les dijo: ‘Si ustedes juegan así, aquí o en la quebrá (del ají), va a ganar o va a perder pero puede ganarle a cualquiera ¡Pero sale atrevido, juégale! Con eso el chileno empezó a agarrar confianza”.

¿Qué otro jugador chileno recuerda que lo haya cautivado?
“Había muy buenos jugadores. Estaba el chico Araya, ese de la U, ¡mamita! Estaba Leonel: jugadorazo; Musso… pero en esa época no había tanto sponsor, no existía la televisión. Vi buenos jugadores, pero lo que veía era que se apocaban contra los argentinos. Algo más psicológico. Por eso creo que el que los hizo perder un poco eso, quien les dio personalidad, fue el Loco Bielsa”.

Hábleme del DT del Colo 63, Hugo Tassara
“Un profesor que tenía estudios, muy estudioso del fútbol, pero no tuve mucha relación con él. Lo tuve a él, a Caupolicán (Peña)… había técnicos buenos: Riera, Lucho Álamos. Tenían que inculcar más a los chilenos para que fueran más ¡Estaba el viejo (Raúl) Sánchez! ¡Un full back de categoría!”.

¿Fue un peso ser el primer extranjero en Colo-Colo tras casi 20 años?
“Al contrario, llegué y me recibieron muy bien, los compañeros me ayudaron mucho. Jugar con esos jugadores, ¡Jugaba cualquiera! Cua Cua, Chamaco… si teníamos un equipazo. Por eso me animé a decirles que le ganábamos a la U. Lo dije, tipo séptima fecha jugamos y se los dije en el camarín. Y ganamos”.

¿Cuál fue la clave de ese título del 63?
“Empezamos a tener un poco más de responsabilidad en el camarín. Y se armó un conjunto. Para salir campeón y tener un equipo tienes que jugar en conjunto. No porque tengas dos o tres individualidades vas a ganar un campeonato. En general tienes que mover a esos jugadores”.

¿Cuál fue el mejor DT que tuvo en su carrera?
“Varios. Tuve a Brandao, Ji López en Independiente, Stábile en la selección. Un tipo que sabía armar, rápido. Los entrenadores antes agarraban 15 días a los jugadores en la selección y era un tipo sabio; ponía por ejemplo la defensa de Boca con la delantera de Independiente. No hablaba mucho de su carrera, todos sabíamos lo que había hecho Stábile (N. de R: crack del Mundial del 30). Además tenías El Gráfico, La Cancha, Goles, muchas revistas que se dedicaban al deporte”.

¿Cuál fue el mejor jugador que vio, dentro de sus compañeros de equipo?
“En independiente jugué muy bien con (Jorge Edgardo) D’Ascenzo. En la selección con (José) Sanfilippo. Acá con Chamaco, Cua Cua, Luis Hernán, Mario Moreno… Algo extraordinario… ¡Cuando Mario se encendía era cosa seria!”.

Le gustó Moreno. Pudo dar mucho más ¿no?
“Mario, Mario… Mario perdió mucho tiempo sin jugar, peleándose afuera, sin jugar, un tipo talentoso”.

Enfrentó a Di Stéfano y a Pelé ¿Cuál fue el mejor jugador que vio?
“Para mí, Messi ¡Lejos! Para mí Messi es completísimo, juega en toda la cancha. Jugué contra Di Stéfano que venía por España y ganamos 2-0 con Argentina, dos goles de Sanfilippo. Con Pelé jugué como 10 veces, con Colo-Colo como 5 veces, otras con Independiente, pero para mí es Messi el mejor. Cruyff también, Pelé era fuera de serie, mira que tenemos a Maradona… Pero considero a Messi el mejor. Maradona se pone el equipo al hombro y es guapo, pero es más individual. Messi tiene la visión, es como lo que tenía Chamaco, una visión panorámica. Había quilombo y la saca para allá, te cambia todo el juego. Son tipos que te leen bien el fútbol. Hay que leer el fútbol. Otro jugador con el que jugué de viejo es (Muñeco) Coll, ¡Uhhhhh! Este viejo de mierda trota siempre y siempre anda solo, ¿Cómo hace? (ríe). Y lo miraba yo cuando estábamos en Palestino, y él no quería jugar. Nosotros lo obligábamos a jugar, hablábamos con él y le decíamos: ‘Queremos ganar, contigo es más fácil todo’. Esos jugadores leen bien por dónde viene el juego, hacen cinco pases y ya están en el arco. En el campo hay que leer bien el juego, es como si estuvieras de arriba viendo toda la cancha”.

Entonces ¿Por qué Messi no anda con la selección?
“Porque es difícil hacer un equipo ¡Es lo que te digo! No te creas que porque tienes al mejor jugador del mundo, si no se mueven los otros…. Barcelona lleva muchos años y se saben mover, están los espacios. Para un jugador el espacio es clave. Independiente hoy toca y toca para el lado y para atrás. Nadie inventa. Para inventar tienes que pasarte a un hombre y queda libre otro, hay un hueco. Y llegas fácil. Pero si no intentas… ¿Por qué Mario Moreno marcaba diferencia? Porque de 10 veces que intentaba, dos pasaba libre… Y los hizo goleador a todos: A Luis Hernán y a otros. Hay que arriesgar e intentar donde tienes que intentar, 15 metros antes del área; ahí hay que inventar, pasar uno o dos y va a haber hueco fácil”.

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¿Cómo ve a Sampaoli en Argentina?
“Acá lo hizo bien, sobre todo cuando jugaba el Mago (Valdivia). Es un tipo que es un exquisito para pasar pelotas así. Tienen a Arturo (Vidal), un mediocampista bárbaro, a Alexis, que para mí es un jugadorazo ¡Ese sabe de fútbol! ¿Viste como habilita ahora? No es ningún gil. Todos se quedan solo cuando gambetea, pero habilita, tiene todo. Pa cabecear sabe saltar. Cuando empiece a ser un poco más mañoso y meta un poquito así (N de R: Walter empuja sutilmente al entrevistador con el hombro), le va a hacer goles a cualquiera.
Y empezó recién Sampaoli en Argentina, no sé cómo está trabajando, no tengo referencia. Hasta ahora juega demasiado controlado, el único que quiere hacer algo distinto es Messi y otro tiene que haber”.

¿Sus dos mejores goles?
“¡Uf! Hay uno que está en la historia del fútbol argentino, de los mil goles en la historia, pero no es de mi agrado. Fue una doble pared con Sanfilippo y yo la agarré de sobre pique y la clavé en el ángulo. Y la pelota se quedó agarrada en el fierro. Fue a los uruguayos. Los uruguayos movían el fierro y no la podían voltear. Llegaron todos, una nube de fotógrafos, fueron como cinco minutos hasta que sacaron la pelota.
Y el otro, el que más recuerdo, uno que hice acá de palomita a Rangers, en el Nacional. Fue un día con barro. Me tuve que tirar de costado y en el aire darle la vuelta. Venía fuerte, creo que fue un tiro de Chamaco que pegó un zapatazo de afuera, pegó en el travesaño y yo tuve la intuición, por el básquet, dije. ‘Va a llegarme, va a rebotar’. Vine de atrás, me tiré y alcancé a pegarle y girar en el aire. Yo no vi que entraba, solo alcance a pegarle y cuando todo el mundo celebra me di cuenta que fue gol”.

Fecha 22 del torneo 63. Domingo 13 de octubre. Con arbitraje de Sergio Bustamante, y ante 64.984 personas, en el preliminar del Nacional Colo-Colo venció 4-1 a Rangers. El Cacique formó con Misael Escuti; Óscar Montalva, Hugo Lepe, José González; Humberto Cruz, Mario Ortiz; Mario Moreno, Walter Jiménez, Luis Hernán Álvarez, Enrique Hormazábal, Bernardo Bello. DT: Hugo Tassara. A los 2’ Walter Jiménez marcó de sobre pique con la derecha. A los 10’, “Mandrake” aplicó el golazo de su vida. DSC_0219

Fue Luis Hernán Álvarez quien le pegó de lejos. La bola la rozó el golero Idelfonso Rubio –el titular Arturo Rodenak no jugó- pegó en el travesaño y en la vuelta le dio Jiménez de palomita. “En un cabezazo difícil, medio de palomita, batió al arquero”, escribió la revista Gol y Gol.

“Después del gol, me golpeé en el antebrazo derecho, pero fue un golpe leve. Cuando se me sacaba de la cancha un extraño me pegó un estirón al brazo. Fue una persona ajena a Colo-Colo, no me di cuenta”, contó Jiménez esa tarde (Foto de la derecha, con la imagen descrita).

Mario Moreno, el curicano Álvarez marcaron los otros goles. Cortés descontó a los 68’.

¿Qué significa el fútbol para usted, Walter?
Walter Jiménez se acomoda. Mira el horizonte como buscando una respuesta certera. Sin gambetas ni piruetas, ni magia de por medio, responde sonriendo: “Significa mucho, mucho… Al fútbol lo llevo en la sangre, a pesar de que ya no voy mucho a las canchas, pero veo. Me gusta ver buen fútbol. Ahora veo mucho a los ingleses que antes eran juego aéreo nomás, eran solo bochazos y ahora juegan mejor que nosotros. Me cuesta ver un partido de Argentina porque no me gusta, son mañeros, todo es destrucción, destrucción y destrucción. Me gusta el fútbol inglés y el del Barcelona, ni que hablar… Ese fútbol me gusta. El buen fútbol”.