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A fondo con Nacho González y Álvaro Salazar, los canteranos en el arco del Cacique
González y Salazar, de la cantera al primer equipo

José Ignacio “Nacho” González (2-12-1989) vivió en Viña del Mar hasta los 10 años. Llegó a Santiago y recién a los 15 ingresó a Colo-Colo. Antes jugaba por el Colegio Simón Bolívar y el Liceo Fleming de Las Condes. También jugaba en canchas de barrio, junto a César Pinares, entre otros.

“Hicimos un amistoso con la Sub 17 que dirigía el profe Hugo González. Se me acercó y me dijo si me interesaba jugar en Colo-Colo, porque justo el arquero de esa serie estaba lesionado (Carlos Lemus). Me dijo que yo podía llegar y que ellos me ayudaban con el tema del colegio, porque yo tenía jornada completa… no lo dudé nunca. Altiro le dije que sí, que cuando empezamos. Eso fue un sábado y el lunes ya estaba en Colo-Colo”, cuenta González, hoy con 22 años y titular esta tarde en Copiapó.

“Fue todo súper rápido. Estuve menos de un año en cadetes y Claudio Borghi me subió al primer equipo a finales de 2006. Se me dio todo rápido, subí y se me empezó a aclarar el panorama”, sigue.

Ahora serás titular ¿Qué significa para ti?
Estoy orgulloso de poder estar acá y vestir estos colores. Es una responsabilidad muy grande la que estoy viviendo ahora y quiero asumirla, ¡de todos modos! Llevo trabajando los 6 ó 7 años que llevo en Colo-Colo. La idea mía era tratar de hacer esto de la mejor forma. Cuando uno sale a préstamo (a Puerto Montt en 2011), todas las cosas son distintas. Ahí es donde uno más valora lo que es este club y todas las cosas que tiene. Solo quiero decir que esto es un orgullo para mí. Las veces que me toque jugar lo voy a hacer con la máxima pasión posible porque este club me encanta.

Marcelo Ramírez es el preparador de arqueros. Por tu edad, supongo que era un referente para ti cuando eras chico
Claro. Rambo, también (Claudio) Arbiza, era de ver mucho fútbol. Trataba de mirar a todos los arqueros, tratar de sacar algo positivo. Fui creciendo viendo a varios arqueros. Con el Rambo hemos hablado harto, me trata de aconsejar y corregir los errores. A parte de ser un orgullo trabajar con él, es alguien que te puede trasmitir mucha experiencia, porque jugó bastante, en este caso a mí que estoy recién empezando. Es un orgullo, me ha servido harto.

¿Te sientes un arquero importante en Colo-Colo? ¿Proyectas cómo será para ti el 2013?
Eso se va dando paso a paso. Estoy recién en mis primeros partidos como titular. Esto es base a rendimiento. Espero que lo que me toque jugar de aquí a final de año hacerlo lo mejor posible. Veremos qué pasa… El fútbol es así.

Tú eres capitán de la Filial. Allí has tenido muy buenas actuaciones en Segunda División
El torneo de Filial encuentro que fue lo mejor que pudieron haber hecho muchos clubes. Para que sus jugadores que no tienen mucha continuidad, pudieran jugar. Para mí ha significado mucho, porque me ha dado la regularidad y bueno, estoy representando a Colo-Colo. Es un campeonato súper importante. Poder ser capitán es un orgullo. A mí y a los más jóvenes nos ha dado más experiencia y conocimiento de lo que puede ser profesional.

¿Quien más se pone contento con tus actuaciones en Colo-Colo?
Toda mi familia, todos se ponen contentos, por el bien mío y de Colo-Colo. Con los que más comparto obviamente es con mi señora (Pía) y con mi hija (Agustina, de 5 meses). Ellas son el pilar fundamental no solo en mi carrera sino en mi vida. Juntos pasamos momentos buenos y malos. Ellas la sufren más que yo, yo creo.

¿Cuál fue tu momento más malo en el fútbol?
Cuando terminé cadetes y quedé como dos años flotando, porque no tenía posibilidades de jugar ni en el primer equipo ni en juveniles. Estuvo casi dos años parados, antes de irme a Puerto Montt (2011). Fue un momento de muchas dudas, de cuestionamientos.

¿Pensante en largar todo en algún momento?
No, quería seguir. Ya estaba en Colo-Colo que era lo que quería. Estando acá iba a dar lo mejor de mí, siempre lo he hecho. Son momentos que uno tienen que entender que en esta carrera pasan. No voy a ser ni el primero ni en último. Lo que prevalece es la perseverancia y la convicción en que uno va a poder revertir esas cosas

¿Y el mejor momento?
El momento más importante de mi corta carrera es cuando pude debutar en Primera División (la semana pasada ante San Felipe). Lo disfruté mucho porque era algo que quería hace mucho tiempo. Había salido a préstamo para jugar bien y volver. Era un momento importante, poder vestir la camiseta en torneos oficiales. Recuerdo ese partido un poco triste porque perdimos, por la derrota pero feliz por haber debutado, por ya ser profesional, sumar minutos, sumar experiencia. Me quedó esa amargura que perdimos, porque en este club uno se pone la camiseta y solo piensa en ganar.

Álvaro Salazar: “Mi ídolo, mi héroe, siempre ha sido mi papá”

Álvaro Salazar (24-3-1993), oriundo de Linares, jugaba en la Academia Villa San Ambrosio de su ciudad como volante ofensivo. Antes, muy chico, era arquero hasta que una lesión de niño, cuando “volaba” y cayó en unos arcos de ladrillo en su casa, lo atemorizó. Así que salió del arco y era volante. Pero a los 13 años (época en que también jugaba básquetbol), Colo-Colo realizó una prueba masiva en Linares.

“Dije: ‘Papá, mañana viene Colo-Colo y quiero ir. Pero quiero ir a probarme al arco’. Mi papá se cayó de espaldas… Me gustaba el arco y también estaba un tema de sentido común… todos los que van a las pruebas van de volante o delantero. Me dejó Cristóbal Rivas y vine a Santiago. Me vio Adolfo Nef y Jaime Vera. Vine tres jueves seguidos, me traía mi papá. Y en diciembre me dicen que debo ir a Santiago en febrero, para la prueba final”, cuenta Álvaro, hoy segundo golero del Cacique de cara al choque ante Antofagasta.

Ahí, en ese verano de 2007, vino el punto de quiebre. Álvaro y su padre, Luis Salazar, ex arquero de Deportes Linares, dedicaron ese mes de enero a entrenar. Solos los dos, subían las galerías del estadio Fiscal de Linares, saltaban en pozos de arena y pulían el sueño…

En febrero Álvaro llegó a Macul, se quedó en la casa de unos tíos, cerca de la Escuela Militar, y terminó entrando al Cacique. Con 13 años comenzaba la historia.

“De chico me gustó el Rambo… el pelo, la rodillera. Después me gustó Claudio Bravo. Hoy, compartir entrenamientos con Bravo (en Pinto Durán, Salazar con la Sub 20 y Bravo en la Roja adulta) y que el Rambo sea mi técnico es lo máximo”, revela.

Hoy Claudio Bravo te envío un mensaje…
Sí. Llegué al hotel acá en Copiapó y tenía un mensaje de Claudio Bravo. Me dice que esté tranquilo, que si se me da la oportunidad que la disfrute al máximo, que confíe en mis capacidades y que disfrute, que estaría debutando en el equipo más grande de Chile, que es una experiencia que nunca se me va a olvidar en mi vida

Tú ya has sido citado al primer equipo
Sí, el año pasado con Wanderers y Huachipato. Este año con La Serena, San Felipe y ahora contra Antofagasta

¿Cuándo crees que debutarás?
Hoy el Nacho se merece todo el respeto posible. Es un excelente arquero, tienen una experiencia, estuvo un año en Puerto Montt y eso lo avala el que hoy esté jugando. Yo este año me lesioné de pubalgia, ha sido súper difícil, después tuve una expulsión donde estuve 6 fechas afuera (con la Sub 19 en el Apertura). Fue difícil volver a tener la confianza de los técnicos, pero jamás dejé de entrenar, seguí con la misma intensidad y hoy día llevo jugando 7 a 8 partidos entre juvenil y Filial y estoy en mi mejor momento del año, con mucha confianza. Converso todos los días con mi papá y lo hablamos: la pelota está boteando, esta ahí, en cualquier momento se va a dar. El partido pasado el Nacho tuvo ese golpe. Cuando Labruna me mira y me dice: ‘Anda a calentar’, pasó mi vida en un segundo. Está ahí, está cerca. Y tengo que estar preparado. Estoy con la confianza a tope. Me siento capaz, es lo que he trabajado desde los 13 años.

Hay una preparación física y técnica, pero sobre todo mental
Absolutamente. Pero que en Colo-Colo haya técnicos que hayan jugado en este club y tengan una historia, ayuda muchísimo. El primer día que me toca entrenar con el profe (Fernando) Astengo me dice: ‘Si estás en Colo-Colo, acá cada pelota es a muerte, cada entrenamiento es un partido y cada partido es una final’. Es uno de los técnicos que más me ha marcado. Cuando escuché eso a los 13 años, hoy con 19, estar ahí en la cancha otra vez, se vienen esos recuerdos. Sé que 10.000 jóvenes de este país quisieran estar en mi posición hoy día. No puedo desaprovecharla y ponerme nervioso. Solo disfrutar y saber que soy afortunado. Jamás salir de mi objetivo.

Se te ve tranquilo
Estoy super tranquilo. Para mí, soy un afortunado en la posición en que estoy. Son muy pocas las personas que pueden vivir de lo que uno ama. Yo me siento afortunado y quiero disfrutarlo. Es mi sueño estar en un estadio lleno, ganar por Colo-Colo. Vivirlo de pelotero ya era una sensación extraordinaria. Ahora estar tan cerca de la cancha, solo tengo que disfrutarlo y pasarlo bien. Que sean los 90 minutos más lindos de mi vida que jamás los voy a olvidar. Tenga hijos, nietos, les voy a contar siempre.

Cómo fue eso de ser pelotero
Estuve cuando Lucas Barrios le hace los goles a la U y vomitó fuera de la cancha, cuando se le gana a Boca (Juniors) en la Libertadores, con el golazo de Jorquera. Siempre me ubicaba cerca del arco y miraba a los arqueros, los movimientos que hacían. Estar ahí y estar a cinco pasos del arco… lo único que uno quiere es jugar.

Te gusta Claudio Bravo como referente
Es todo lo que uno busca. Triunfar en Colo-Colo, jugar en la selección y en Europa. Me gusta, es todo lo que quiero, es todo lo que busco.
Pero mi ídolo, mi héroe, siempre ha sido mi papá. Él si tenía que dejar de trabajar para ir al parque a pelotear conmigo, lo hacía. O que me corregía, o me da consejos hoy, de hombre a hombre. Mi ídolo, mi héroe es mi papá.

Ni te pregunto qué va a hacer tu papá cuando debutes en Colo-Colo
Siento que es la única forma que tengo de devolverle la mano un poco, es demostrarle ahí adentro que ha valido la pena el esfuerzo. De él, de mi mamá, de mi hermana que con 11 años me extraña todos los días. Es divertirme y hacer lo que hago por 90 minutos.

Salazar subió el año pasado al primer equipo. Hoy vive con su novia, proyecta matrimonio para diciembre, aunque en esas fechas hay una gira con la juvenil a EE.UU. “Ella sabe que se casa con un futbolista”, dice Álvaro sonriendo.

“Mi vida va a mil por hora. Vivo a full cada segundo que pasa. Salí de mi casa a los 13 años, ahora me caso… Y quiero ser arquero de Colo-Colo. Yo lo disfruto”, cierra el hoy meta suplente del Cacique.