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A fondo con José Luis Villarreal, la mano derecha de Labruna
Villita está feliz en Chile

José Luis Villarreal jugó en Boca y River y fue campeón en los dos equipos. En La Bombonera le gritaban “cordobés, cordobés” y en el Monumental trasandino “Villa, Villa”. Eso hasta que asomó el enojo porque se fue al otro bando. Tanto que en 1998 volvió al estadio de Boca “y por los parlantes dijeron: ‘Con la número 5 juega nadie’”, según recuerda el hoy ayudante técnico de Colo-Colo.

Aquella es una de las tantas anécdotas de este ex seleccionado argentino –cordobés- que se quedó con la parte buena del asunto Boca vs River: “René Houseman me dijo una vez: Si te insultan es porque alguna huella dejaste. Si pasas desapercibido por un lugar, ahí me amargaría”.

Y con ese lema se maneja “Villa”, mano derecha de Omar Labruna y que como jugador enfrentó solo una vez a Colo-Colo. “Fue una Copa de Oro en Mar del Plata el 92. Ganamos 1-0 y le hice un gol de penal a Morón”, cuenta.

Casado con Elizabeth, padre de Lucas (12 años, volante de creación en las divisiones menores de Audax), Sofía (14) “y Milo, el perro”, Villa no esconde nada. ¿Qué busca el cuerpo técnico albo? ¿Cómo es el método de trabajo? ¿Cómo proyecta la inclusión de los cadetes? Eso y más con “Villita”.

Colo-Colo ganó este fin de semana, ¿Por fin están bailando con la bonita como cuerpo técnico?
Nunca pensamos que bailamos con la más fea. Desde el momento en que llegamos a Colo-Colo estuvimos convencidos de que podríamos salir adelante con el trabajo que desarrollamos. Y si bien con Iquique nos ilusionamos todos, después los resultados no nos fueron acompañando. Pero nunca perdimos la paciencia ni la tranquilidad, siempre hemos confiado en el trabajo. Ni antes éramos los peores ni ahora somos los mejores. Hay que ser siempre equilibrados, ni muy eufóricos ni muy abajo y eso tratamos de hacer.

Cuando Colo-Colo no podía ganar ¿Qué conversaban en el cuerpo técnico? Porque se trabajaba bien pero no se ganaba
En la interna nuestra nosotros veíamos la dedicación al trabajo que tienen los chicos a la hora de hacer lo físico, lo táctico, a la hora de desarrollar cualquier trabajo que en esa parte un poco me toca a mí, el de pensar cómo nos va a jugar el rival y trabajar en función de eso. Nosotros siempre agotábamos todas las instancias. Acá cada uno hace su trabajo y después el resultado es el que manda… pero yo le atribuiría un poquito a la mala suerte, quizás.

Cuál era charla de ustedes el día lunes. Después de Wanderers, después de Calera, después de U. de Conce…
Esa un poco, más que nada. Un poquito de mala suerte, decíamos, un poquito de que por ahí a los jugadores les faltaba a lo mejor más desplazamiento, más cambio de ritmo, que es el fútbol que tratamos de imponer. Nos gusta el fútbol dinámico, de cambio de ritmo, eso de quebrar las líneas, que un volante aparezca en posición de ataque, que la pasada no sea siempre del carrilero que tira el centro. Que el carrilero haga una diagonal por ejemplo para dar la sorpresa… agotamos todas las chances. A lo mejor eso faltó, un poquito más de que los jugadores se vayan sintiendo mejor físicamente porque ¿qué nos pasó? Entendimos que había que hacer una pretemporada, por eso se sacaban de a 3 jugadores, de a 4, de a 2, hicimos un popurrí de lo que pensamos que íbamos a ocupar y así fuimos encarando este torneo.

Cuando ustedes estaban en Audax veían el plantel de Colo-Colo y lo valoraron desde fuera pero ¿Con qué se encontraron una vez llegados acá?
Nos encontramos con lo que habíamos pensado: Un plantel técnicamente bien dotado, con un promedio de edad de 28, 29 años. Desde el momento que se tomó la determinación de venir a Colo-Colo sabíamos de las exigencias, de que por ahí los procesos anteriores no habían sido buenos. No nos gusta hablar de los procesos anteriores, porque son colegas y porque varios fueron argentinos. Pasó el Tolo (Gallego) pasó (Diego) Cagna que fue compañero de habitación mío en la selección. Si escuchas lo que ha dicho Omar, nunca nos metimos en eso y nunca dudamos de las capacidades del plantel. Al contrario.

Hay un pedido desde la hinchada y que se arrastra desde procesos anteriores, que es el que se le dé tiraje a la chimenea, que aparezcan jugadores de la cantera ¿Con qué nivel te encontraste ahí?
Yo me encontré con buen material. Hicimos debutar a (Luca) Pontigo ante Iquique, a (Claudio) Baeza contra Wanderers, que entró en un partido bastante complicado, no era fácil y el pibe se la bancó. Sigue entrenando (Francisco) Lara, (Manuel) Bravo. (Hardy) Cavero yo lo veo que tiene una proyección buena. Después decidimos bajar a (Ariel) Páez que es un jugador que hay que seguirlo de cerca, el mismo (Ariel) Martínez, que es un jugador que tiene una particularidad: le pega a la pelota con las dos piernas. Eso se ve poco hoy. Bajamos a Juan Delgado, a Mathías Villanueva. Yo olfateo a (Nicolás) Orellana que hace hartos goles, delantero. Lo veo también a (Carlos) Sepúlveda, que es el enganche que tiene buenas características. Yo soy mucho de mirar hacia abajo. Veo bastante atrevido a Ignacio González y eso me gusta. Debe ser de los pocos jugadores que me dice: ‘Hola Villita cómo está’. Todos me dicen ‘Profe Villa’. Me gusta porque rompe una barrera. En líneas generales me he encontrado con buen material, pero tienen que ir paso a paso.

¿Es más fácil darles cabida a los chicos cuando se dan los resultados de manera continua?
Siempre es más difícil hacerlos debutar cuando los resultados no se dan, porque uno trata de resguardarlos. Estamos en una situación un poquito incómoda, pero también somos de pensar de que si están bien y los vemos preparados, tampoco escatimamos al desafío.

¿Claudio Baeza, por ejemplo, se perfilaba para jugar ante Cobreloa tras la expulsión de Caroca?
(N de R: La ANFP ratificó el martes pasado que la suspensión de Baeza por tarjetas amarillas en Segunda División también lo impedía de jugar en el primer equipo)
Tenía chances, tenía chances… Era una opción a observarlo en la práctica formal de fútbol y lamentablemente por las 5 amarillas Claudio se quedó fuera. Así como somos cuidadosos en guardarlos en situación de crisis, también si los vemos bien y con personalidad no escatimamos a la hora de ponerlos. Baeza por ejemplo entró en un partido complicado contra Wanderers y entró bien. Es aguerrido, tiene personalidad, me gustó mucho lo que hizo contra Wanderers.

¿Qué equipos ves por TV, que te gusta lo que hacen?
El Barca

…Y tú dices ‘Colo-Colo me gustaría que jugara así’
Me encantaría. Yo ya sé que en el Barca van a tener al menos el 70% del balón, pero veo ahora sus movimientos sin pelota y le he descubierto que tienen hasta la viveza de hacer que las defensas rivales jueguen al borde de la 18 (área grande), entonces el Barca busca no meterlos hacia adentro, sino buscar el espacio, hacerlos salir para después entrar. Me encantaría que Colo-Colo juegue como el Barca. Juegan tan bien que es el ejemplo a seguir.

Es un equipo que juega tan ofensivamente que todos defienden ¿Crees que ese mensaje se les puede traspasar a los jugadores?
Jorge Messi (papá de Lionel) me decía un día que en ese vestuario son todos millonarios, pero se da la paradoja que son todos humildes, todos corren hacia adelante y todos corren hacia atrás. El primer defensor del Barca es Lionel. Además, siento que Colo-Colo, y me encanta, tiene un paladar blanco digo yo, estilo River. Acá no basta solo con ganar 1-0, acá hay que ganar y jugar bien.

Villarreal, campeón con River Apertura 93 y 94 Villarreal campéon con Boca Apertura 92

¿Qué jugadores te llenan el gusto o se parezcan a lo que tú hacías en tu época de futbolista?
El Chino Millar porque mi juego era bastante parecido. Yo era un volante de contención bastante indisciplinado, porque me gustaba ir hacia delante. Jugaba como número 6, como dicen acá, pero marqué cerca de 26 goles en mi carrera. El Chino se asemeja bastante a como era mi juego.

Estuviste en el plantel de Boca el 91 ¿Cómo se vivió la semifinal de la Libertadores?
Sabiendo que ese Colo-Colo era un rival complicado a vencer. Yo no formo parte de ese partido por una rotura de ligamento. Ese partido en Chile yo lo cubro desde la televisión, me invitó “Fútbol de Primera” y me impactó mucho ver al Maestro Tabárez sangrando. Yo creo que el partido era para Colo-Colo. Pero a mí me tocó sufrirlo, estaba del otro lado. Colo-Colo mereció ese resultado.

¿Qué te decían tus compañeros? Les achacaban culpas a los fotógrafos y a la gente que estaba alrededor
Sí, más que nada eso. Ellos me decían que había gente que revoleaba las cámaras. Ellos entendían que había mucha gente al lado de la cancha. No entendían cómo los fotógrafos peleaban contra ellos. La pelea está con los Carabineros, no con la gente en sí. Entendían que había demasiada gente en el campo de juego que no tenía nada que hacer.

Como jugador estuviste en Boca, River, Atlético Madrid, Pachuca, Montpellier, Estudiantes ¿A qué nivel está Colo-Colo, como institución?
Tiene absolutamente todo, y se lo he dicho a Juan Gutiétrez y al presidente también, tiene las condiciones y la infraestructura para ser un club muy similar a un club europeo. No todos los clubes tienen tremendo estadio y semejantes instalaciones para el primer equipo y las divisiones inferiores en el mismo lugar. Boca no tiene esto que tiene Colo-Colo. River tampoco lo tiene. Vélez puede ser, que tiene la Villa Olímpica. Pero Colo-Colo tiene absolutamente todo. Hay que trabajar. Yo digo que el camino más corto para llegar al éxito es uno solo: Trabajar, trabajar y trabajar.

Mientras Colo-Colo no ganaba ¿Entendían las críticas?
Totalmente. Nosotros entendemos a la gente…

Entonces fue muy importante el triunfo ante Cobreloa
Y era importante. Quizás se hizo esperar por demás porque creíamos, por ejemplo, que con Calera lo teníamos que haber ganado. Ese partido si lo ganábamos hubiéramos descomprimido bastante. Le ganamos a Cobreloa, todos me decían ¿Estás feliz? ¿Estás contento? Estoy más tranquilo.

Pero hubo una alegría interna porque no se había podido dar
Exactamente, pero interiormente yo sentía que era como haberle sacado una viga de 50 kilos al plantel. Yo les veía los ojos a los jugadores y la dedicación al trabajo que ellos tienen entonces me daba bronca por ellos que no se daban los resultados. Esto es como un alivio para ellos.

Para que la gente sepa ¿Cómo se planifica el trabajo de la semana en Colo-Colo?
El que más planifica es el profe (Jorge Fleitas) porque entendíamos que había que hacer un trabajo físico. Ahora con Omar vamos a tomar mucho más el equipo, le vamos a dar mucha más secuencia de fútbol, de movimiento, a mí me gusta que los jugadores permanentemente hagan un desmarque. Compatibilizamos las ideas con Omar. Y trabajamos bastante en lo que propone el rival.

Ser ayudante técnico debe ser una pega con muchos aspectos generales, pero también de ver detalles
Mi señora me dice: ‘¿Vives en tu casa?’ Porque paso muchas horas en el club, pero no solamente es acá. A mí me acercan el programa Prozone, donde tengo que analizar los recorridos que hacen en la cancha, la posesión de balón, el cabezazo de Vilches, a llegada de Fuenzalida, los centros de Fierro… Hay que estudiar todo eso. Y agregar los DVD del partido nuestro, del rival que viene. Hay que archivarlo en la cabeza y después decirle a Omar. No es fácil la pega, pero es un aprendizaje para mí. En algún momento me separaré de Omar, no voy a estar toda la vida como ayudante técnico, pega que la hago con felicidad. Cada vez me gusta más esto de ser entrenador. El ayudante está en todos los detalles. Hay que pensar que ayer (domingo) teníamos que hacer fútbol. También el jueves debe hacer fútbol formal el equipo que le ganó a Cobreloa. Son un montón de cosas que no hay que olvidarse.

¿Son mucho de discutir con Labruna?
Omar siempre me dice: ‘Si tengo al lado mío una persona que me está diciendo todo el tiempo que está bien, no me sirve’. La experiencia que tengo con Omar es del 2009. Él va a dirigir Belgrano de Córdoba y yo trabajaba como asesor deportivo del club. Me tocaba ir y criticarle las cosas. ‘Me parece que te equivocaste en el cambio, que te apresuraste acá’… y esas cosas hicieron que Omar pensara en mí. Siempre le digo: ‘Si uno es positivo, tiene que haber un negativo para que sea un complemento’.

Cuéntanos de un proyecto que tuviste en Córdoba y donde participó Lionel Messi
Fue un proyecto de hace 8 años. Lionel fue el padrino pero lamentablemente nunca lo pude desarrollar. Maldita la plata, decía un amigo mío, que se necesita siempre para tener una infraestructura para desarrollarlo

¿Un lugar como La Masia del Barcelona?
Y por qué no… Con Jorge Messi hablábamos de por qué en Sudamérica no se puede desarrollar un jugador como Lionel lo hizo en el Barca. Es un desafío ¿Por qué no se puede hacer? Cuando tenía 12 años yo le prometí a mi mamá que iba a jugar en Boca, en España, que iba a tener un auto rojo, le iba a comprar una moto a mi hermana y un video a mi tía. Los cumplí, salvo la moto a mi hermana porque era muy peligroso. Y hoy con 46 años sigo teniendo sueños. Algún día lo voy a hacer.

José Luis Villarreal y Lionel Messi en Córdoba.