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A fondo con Jorge Fleitas: “Me gusta la forma de Borghi, de confiar en los jugadores”
Fleitas a fondo

Jorge Luis Fleitas (48 años) se mueve a sus anchas en el Monumental. No solo alienta a los jugadores del Cacique en cada entrenamiento sino que anima a los funcionarios, los cancheros, los guardias…

El extrovertido PF de Colo-Colo da paso a un tipo reflexivo y con pausas, cuando se trata de hablar cosas profundas. Fleitas no esconde su amor, cuando le toca definirse. Y así lo refleja en esta entrevista.

Admirador de Soda Stereo y Luis Miguel, Fleitas se dice musicalmente “un romántico”. De chico fue hincha de Boca Juniors, aunque ahora dice no tener camiseta salvo la de su equipo de turno.

Porque también se describe como un errante. Dice que ha visto mil veces la película “Gladiador”. Que ves que puede va al cine y que es fanático de “Dr House”.

A Fleitas le gusta correr. Y privilegia a las personas por sobre el profesional.

Uno sospecha que para ti hay un aspecto técnico de hacer los ejercicios pero otro, quizás tan importante como ese, el de la parte psicológica. Casi tomar como excusa la parte física para alentarlos…
Para mí sí. Una cosa tiene que ver con la otra. Puedes trabajar duro pero si no tienes buena onda con el grupo, el grupo no te cree lo que estás haciendo. Si no eres buena persona y que lo que haces lo haces de buena fe y el porqué del objetivo. Los jugadores son seres humanos y en algunos momentos flaquean.

¿Cómo se convence a un equipo que tiene veinteañeros, que están recién empezando pero también a otros jugadores ya consagrados, que han ganado campeonatos, jugado mundiales?
Tienes que tener mucho manejo, mucha muñeca para manejar al grupo. Manejar la parte física tiene que ver también con ver los ejercicios, manejar los días libres, el tema de la concentración, a los que no juegan tenerlos contentos, a los utileros, al médico, al ayudante de campo, que todo el grupo esté contento. Si el camarín no está contento eso se extrapola a otro lado. En base a eso, sale al campo de juego después.

¿Qué porcentaje de tu trabajo es de hacer ejercicios y qué parte es psicológica?
Cuando trabajo en la parte física quiero que trabajen al ciento por ciento. Y con lo psicológico lo mismo. Las dos van pegadas.

Le puedes perdonar a un jugar que tenga ripios físicos, pero no le puedes perdonar que esté desganado o sin entrega…
Hay que hacer un equilibrio entre lo psicológico y lo físico. Yo le puedo perdonar a un jugador que no trabaje al ciento por ciento porque se está separando de su mujer, por ejemplo. Yo sí, yo lo considero. O porque se peleó con la novia, o porque tiene enfermo al hijo. O porque está fastidioso porque no está jugando. Lo trato de entender. Después es un trabajo como cualquiera donde tienes que ir y cumplir. Es como cuando te evalúa el profesor en las materias. Uno no es tan bueno en matemática, pero el tipo se está esforzando. ‘Te voy a poner un 7 ó un 6 por el esfuerzo, no tanto porque es tan bueno’, dicen.
Hay una valoración objetiva y subjetiva. El preparador físico sí tiene que estar pensando qué le pasa a ese jugador. Si está enojado porque no juega, porque se peleó con la novia, porque tiene enfermo a un niño… son seres humanos, después quizás puedo ser más contemplativo en algunas cosas. Trato de que el jugador confíe en mi y yo confiar en ellos.

Acá se comentó mucho que Claudio Borghi era de esa línea, de darles confianza a los seleccionados y que le jugaron chueco. ¿Te ha pasado?
No. A mí no me pasó pero me puede pasar porque uno trabaja en una línea finita. Si el jugador se equivoca y cree que libertad tiene que ver con libertinaje, el tipo se termina de portar mal contigo. Yo prefiero trabajar sobre esa línea. El crear una autoridad de convencimiento no una autoridad militar.

Cuando se traspasa la línea, ¿te enojas?
Muchísimo porque el tipo me defrauda. Lo encaro y me enojo. Si te portas mal de esa forma conmigo, no te perdono más. Algún jugador me ha defraudado pero son los menos. Tengo 25 años de carrera y he tenido grandes jugadores y al final no tengo problemas nunca con los jugadores. No me peleo nunca con ellos, trato de entenderlos. Uno va a lograr más del jugador en esa línea fina de la libertad, que te crea, que tenga buena onda, que esa autoridad de que el jugador trabaje por la obligación de hacerlo. Él tiene que estar convencido en que el trabajo le dará rendimiento, lo pondrá bien dentro de la cancha.
A mí la forma como maneja las cosas Borghi no me disgusta. Acá lo quieren mucho los jugadores. Lo mismo el Nano Torres, me parece un gran profesional. Del dicho al hecho hay un largo trecho y no sabemos que pasó en el famoso Bautizazo. Pero me gusta la forma de Borghi, de confiar en los jugadores. Si alguno se equivocó, lo perjudicó. Pero seguramente Borghi no va cambiar más porque siente el fútbol así. Y tan mal no le ha ido. Ha salido campeón en Colo-Colo, en el fútbol argentino que es muy difícil. Así que tan mal no le ha ido.

En tu regreso a Colo-Colo, ¿Qué diferencias viste entre el 2009 y ahora?
Antes era un plantel muy rico en jugadores. Yo le decía a Omar (Labruna). Estaba (Sebastián) Toro, (Luis) Mena, (Miguel) Riffo, (José Manuel) Rey, después vino Scotti. Roberto Cereceda. Jugaba Macnelly Torres, el Chino Millar. Miralles, Paredes, en el banco estaba Bogado. Atajaba Prieto si no Cristian Muñoz…. Charles Aránguiz, Paulo Magalhaes. Teníamos un banco muy bueno. Teníamos 20 jugadores de elite. Teníamos muchos recambio y era otro momento del club.
Mira cómo la gente va cambiando. En ese momento la gente quería que el equipo ganara jugando bien. Hoy quieren salir campeón como sea. (En playoffs) aplaudieron el esfuerzo, no aplaudieron jugar bien. Son momentos. En 2009 venían de hace muy poquito tener 4 títulos con Borghi. Teníamos un plantel de lujo, que lo supo manejar bien en lo táctico Tocalli y mucho recambio… ¡Me olvidaba! Jugaba (Rodrigo)Meléndez y terminó de recuperarse (Arturo) Sanhueza. Teníamos un muy bien equipo.
Yo vine e hice lo mismo que hice ahora. Para ese Colo-Colo 2009 hicimos la pretemporada en diciembre y en enero la terminé, como será ahora.

En 25 años de carrera ¿Qué pretemporada te quedó casi como ideal?
La que hice en Toluca en 2005. Llegué en mayo, hice la pretemporada en junio y en diciembre salimos campeones de la Liguilla. Fue mucho tiempo igual que ahora. Era mi primera salida al exterior en una plaza tan grande, con un equipo grande como Toluca. Salimos campeones con el Tolo Gallego. La de acá también fue una muy buena pretemporada, con Tocalli 2009. Tal es así que el equipo las últimas 10, 12 fechas no perdió ningún partido (N de R: fue uno solo, ante Palestino en la última fecha de la fase regular).

Sacando una cuenta rápida, has dirigido a 500 o 600 jugadores ¿Qué jugador te marcó? En términos físicos, futbolísticos, de entrega…
Tengo una admiración por uno que lo quiero mucho, es amigo mío: Gabriel Milito. Salí campeón con él en 2002 en Independiente. Nunca vi un capitán así, tan líder, tan caudillo, tan manejador de grupo, tan buena persona. Es el mejor jugador que tuve que reunía todo. Nunca (después) tuve un jugador que reunía todo.
En mi carrera recuerdo también a Sebastián Domínguez, que salió campeón conmigo en Newell’s. Son jugadores distintos. Son dos centrales que los quiero mucho. No solo son crack sino que tienen muy buenos manejos de grupo, entrenan muy bien. Además Milito fue jugador de élite. Jugó en Barcelona, jugó dos mundiales, campeón con Zaragoza… son jugadores de elite.

¿Y tras ellos?
Después, en segunda línea, hay muchos. Acá tienes un ejemplo de jugador, y que este semestre me acerqué mucho a él, que es Lucho Mena. Se portó increíble con el cuerpo técnico y ayudó con su experiencia. Los grandes como Mena, Ormeño, Millar, Fierro, han sido buenos ejemplos para el grupo.

¿Y el mejor DT?
Es una pregunta compleja. No es escapar de la pregunta pero no te olvides que con algunos técnicos trabajé muchos años. Es una relación distinta. Sería muy injusto evaluar a tipos con que trabajé muchos años… Con Omar trabajo hace 5 meses y medio y diría que me llevo en forma excelente con él. Y también de forma excelente con Tolo Gallego que trabajamos muchos años. No te podría decir uno. Además para ser un errante del fútbol como soy, yo me voy adecuando a situaciones. Con Omar parecería que llevamos trabajando 10 años, pero solo llevamos 5 meses. Omar se ha portado muy bien conmigo, lo aprecio mucho. Cuando me retire (puedo responder). Me llevo bien con todos o con muy poquitos me llevo mal.
También me gustaría nombrar a (Gustavo) Unsalo, un colaborador mío que acá ha hecho un muy buen trabajo. El tipo es un 7.

¿Te ha sorprendido algún jugador desde el punto de vista físico?
Es difícil porque hay una colaboración fisiológica de los jugadores. Hay unos que no les cuesta los trabajos de potencia, porque son potentes. O de resistencia porque tienen fibras aeróbicas. Hay otros que de verdad les cuesta mucho entrenar.

Da la impresión que tampoco tú le das mucha importancia a “las máquinas” si no se entregan o no tienen actitud
No me sirve. Yo sé que, por ejemplo, no puedo evaluar igual a Álvaro Ormeño que a Magalhaes, porque uno va a cumplir 34 años y dentro de lo que puede hacer, trabaja a un ciento por ciento. El otro tenía 20 años. En la valoración subjetiva trabajan iguales. Tal vez una pasada de 100 metros uno la hace en 16 segundos y otro en 20. Pero en la entrega del trabajo son iguales. Tengo mucha valoración subjetiva del trabajo.
A mí me decían: ¡Cómo has trabajado tantos años con el Tolo Gallego con el carácter que tiene! Pero bueno, dentro de su forma de ser está su poca instrucción. Hay que conocer a las personas.
Soy más cruel valorando el comportamiento de un tipo instruido que uno no instruido. El instruido no tiene por qué ser mal educado. Y el poco instruido no tiene armas para ser educado o tener ética.
A veces en el fútbol te toca gente muy instruida, pero que no tienen ética. Para mí son malas personas.

¿Tienes algún sueño en lo deportivo?
Me gustaría dirigir una selección, no importa de que país. Ese es mi único sueño. Después estoy contentísimo. Empecé de la nada, en Yupanqui que es un equipo como ‘Atlas, la otra pasión’ (ver biografía de Fleitas). En la (serie) D, no me conocía nadie. Trabajo desde que tengo 9 años. Siempre trabajé y estudié. Estudié la media y la Facultad de noche, trabajando 10, 12 horas por día. Trabajé en la D, la C, la B, Nacional B y Primera. Empecé en la quinta categoría sin conocer a nadie y después tuve la suerte de salir campeón en muchos países, estar con grandes jugadores, grandes técnicos. Siempre me voy a exigir salir campeón y estar arriba. Pero conmigo dios y el fútbol han sido muy generosos.

¿Menotti o Bilardo?
Ni uno ni otro. En Argentina me gusta como trabaja (Ricardo) Gareca. Para mí es un muy buen entrenador pero a partir de que es una muy buena persona. Me gusta mucho la parte humana del entrenador, que sean buenas personas.

¿Bielsa o Borghi?
(Piensa) Qué buena pregunta. (Sigue pensando varios segundos). Yo me quedo con Borghi. Porque me gusta mucho que nunca separó lo humano con lo profesional. Me gusta como maneja los grupos Borghi, me gusta como trabaja.

Al cierre, Jorge Luis Fleitas -el PF al que le gusta Messi y antes le gustaba Maradona; al que le gusta Mourinho (“muchísimo. Me gusta como trabaja y como es”)- pide un minuto:

 Por favor pon esto: tengo dos hijos que los amo con locura. Quiero que los nombres: se llaman Rodrigo, que tiene 19 años y estudia Educación Física en Buenos Aires (a la izquierda de la foto) y Santiago de 17 años que va en cuarto año en la media. Son lo que más quiero en el mundo, lo más grande que me dio dios. Lamento mucho que le he dedicado tanto tiempo al fútbol, que he compartido poco tiempo con ellos. Siempre les digo que ellos me han dado demasiado para el poco tiempo que yo les he dado. Me han comprendido demasiado, para los momentos que han vivido. Así que no tengo más que palabras de agradecimientos para mis dos hijos. Yo trato de que tomen lo bueno mío. Tengo defectos pero siempre le inculco que sean agradecidos, que sean humanos, el no creérsela. El dar. El romperse el alma para lograr cosas que es el único camino. Yo comía como caballo de ajedrez, saltado… Comía el lunes y después el miércoles. Vengo de una familia muy pobre así que con la mamá (estamos separados) le inculcamos eso. Estoy muy orgulloso de mis hijos. Y los dos quieren ser profesor de Educación Física. Tal vez sigan los pasos del papá.