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A fondo con Gustavo Benítez: “Yo orgulloso me siento un indio”
Benítez en su casa

Para un colocolino es difícil mirar con recelo a Gustavo Benítez. El paraguayo, nuevo técnico del Cacique, tuvo un paso glorioso por el club en los 90, antecedente que -sin embargo- solo se toma como referencia no como un tema permanente. Benítez proyecta su nuevo paso por Colo-Colo “ojalá por mucho tiempo”.

Actualizado, cercanos comentan lo aficionado que está con la tecnología, siguiendo partidos de fútbol de todo el mundo y a cada momento. De hecho, el departamento de informática del Cacique ya tiene tarea para poder optimizar los recursos tecnológicos que trae el guaraní.

De eso y más charlamos con Benítez, en su regreso al Monumental este lunes 3 de junio de 2013. Fecha para archivar.

¿Cómo se siente al volver a Colo-Colo?
Ciertamente es mi segunda casa. Estoy muy contento de volver a este lugar, muy mejorado, esto ha cambiado un montón. Uno con el paso de los años va aprendiendo que en la vida no hay momentos felices permanentes. Yo tuve varios momentos felices y éste es uno de ellos. Estoy contento de volver aquí, de tratar de ser un aporte, de tener la responsabilidad de hacer feliz a millones de chilenos y de cumplir con un trabajo que a mí me encanta. El fútbol fue mi vida, ¡es mi vida!, sigue siendo mi vida, porque no sé hacer otra cosa más que haber jugado o haber dirigido. Quiero corresponder a la confianza que me dieron y tratar de ubicar de nuevo a Colo-Colo en el lugar que corresponde.

¿Qué sintió cuando se confirmó su regreso a Colo-Colo? Usted se ha declarado siempre colocolino e incluso dijo alguna vez que se identificaba con el indio…
Nosotros los paraguayos tenemos muchas ascendencia india. Yo orgulloso me siento un indio que justamente viene a coincidir con llegar a Colo-Colo, el primer club que llegué a dirigir a este hermoso país y me identifico con estos colores. Trabajé cuatro años hermosos del 95 al 98 y tengo bonitos recuerdos. Me quedo con los buenos, hubo también malos recuerdos al principio de mi estadía, pero me quedo con los buenos, con el cariño de la gente que hasta ahora me demuestra. Espero seguir aportando para definitivamente pasar a ocupar un lugar importante en la historia de esta institución.

Están los títulos del 96, 97, 98 pero también una historia nueva que hay que construir ¿Cómo lo hará? Porque la comparación va a ser inevitable
Es difícil comparar los triunfos. Como que se contradice un poco. En aquel tiempo Colo-Colo tenía un muy buen equipo y a lo mejor no tantos recursos o tanta infraestructura como ahora. A lo mejor ahora no había tan buen equipo pero está la base de que está todo cambiado, mejorado, buena infraestructura, el club saneado económicamente.
Yo creo que ahora se puede volver a construir tratando de cometer el menor porcentaje posible de errores, para contratar algunos jugadores que necesita el equipo, para reforzarse, y de ahí armar un gran plantel, un gran equipo para que pueda competir contra los tradicionales rivales, la U, Católica, Cobreloa y Unión Española que mantienen la base del plantel, mantienen su cuerpo técnico, llevan ventaja en ese sentido…
Espero ser un aporte, contribuir para que este león dormido se vuelva a despertar.

Supimos que está muy informado de lo que pasa en el fútbol chileno
Es que yo estoy viviendo desde años acá. Desde que vine aquella vez (1995), salvo el lapso que dirigí en Europa y en Paraguay, siempre estuve viviendo aquí. Mis hijos hicieron toda su carrera universitaria aquí, tienen amigos, no quieren salir de aquí. Y uno acostumbrado a vivir la tradición familiar de estar con los hijos…
A mí me gusta Chile, el clima, es un país hermoso del cual estoy agradecido y del fútbol chileno, especialmente de Colo-Colo porque gracias a este club y a esta institución pude pasar momentos hermosos aquí y pude dar el salto a la mejor liga del mundo, porque para mí la española es la mejor liga del mundo, son campeones el mundo y Barcelona es el mejor del mundo.

Desde fines de los 90 hasta ahora ha cambiado mucho el fútbol. ¿Cuánto ha cambiado el Gustavo Benítez entrenador?
Yo creo que he cambiado en la experiencia, en el aplomo que uno pueda conseguir con el paso del tiempo. Cuando llegué en el año 95 a Colo-Colo yo era muy joven, acababa de dejar el fútbol y vine con poca experiencia, prácticamente a hacer mi carrera aquí. Soy un técnico que se formó en esta escuela, en la de Colo-Colo y a lo mejor en ese tiempo cometí muchos errores, porque uno con su relativa juventud no termina de madurar en esa etapa. Luego van pasando los años, te vas curtiendo, uno va aprendiendo cosas. Quizás ahora yo actuaría con mucha más prudencia, con mucho más aplomo que en aquel tiempo.

Su Colo-Colo de los 90 tenía un mediocampo con Emerson, Espina, Barticciotto y Sierra. En ese tiempo era algo relativamente revolucionario para el fútbol chileno. ¿Podremos ver ahora también innovaciones en el equipo, en este Colo-Colo?
Yo les había comentado antes que ese ímpetu que yo tenía con la juventud de ese momento a lo mejor no le caí bien a la prensa, y mi trabajo no fue reconocido aquí. A veces a uno le gusta de que le reconozcan lo suyo, lo bueno que ha hecho. Yo ahora puedo decir que en ese tiempo fuimos con mi cuerpo técnico innovadores en esa materia. Nadie se atrevía a jugar con volantes de contención que no tuvieran quite, sino posesión de la pelota. Emerson y Espina eran jugadores exquisitos que no tenían tal vez agresividad pero no le prestaban la pelota a nadie. Y a su lado Barticciotto, Sierra, Pancho Rojas, Ivo Basay, Vergara, un equipo tremendo teníamos. Quizás no tuvimos la gracia -yo no le llamaría suerte porque la suerte es superstición, y la superstición no es de dios- no tuvimos la gracia de poder ganar la semifinal de la Copa Libertadores teniendo un mejor equipo que Cruzeiro.
Ahora tendremos que, con Arturo Salah, buscar jugadores que se adapten a las exigencias de Colo-Colo, porque lo primero que hay que inculcar a la gente que llega aquí es el impacto que causa estar en Colo-Colo. Queremos ver, analizar bien, hay una base del equipo que no es tan malo como para haberse ubicado en la 10a o 11a posición de la tabla, ni tampoco era tan bueno como para salir campeón.
Incrustando gente con personalidad y jerarquía, no tenemos que equivocarnos, podemos volver a hacer una buena campaña. Yo por todos los medios trataré de hacer que el equipo juegue al ataque, aparte de ganar, sin renunciar a mi pragmatismo, porque yo me considero un entrenador pragmático. Ni soy suicida como para atacar con 6, 7 jugadores y descuidar mi defensa, ni soy ratón como me tratan de llamar ciertos periodistas del medio que no están de acuerdo con mi forma.

Es extraño eso. En Palestino, en su última experiencia como entrenador, muchas veces jugaba con 3 atacantes
Salvando las diferencias, no es lo mismo dirigir un equipo grande, donde por sí la camiseta pesa e impone respeto, a pasar a dirigir un equipo pequeño que está preocupado de no descender. No es lo mismo ofrecer a un jugador venir acá a Colo-Colo que a Palestino. Todo el mundo quiere venir aquí. Dirigí a Cobreloa y era muy difícil conseguir jugadores que quisieran ir a vivir allá en el desierto. O decían directamente que no o pedían contratos muy altos, porque en algo tenían que compensar el sufrimiento de vivir allá arriba.
Estar en Colo-Colo es una ventaja y trabajar en este caso con Arturo Salah que es un gran conocedor del fútbol con toda la trayectoria que tiene, yo considero que tengo una ventaja importante.

Benítez en la casa

Qué equipo le gusta hoy, qué equipo le gusta ver y dice: ‘Me gustaría que mi equipo tuviera algo de ellos’
El Barcelona (risas). Casualmente en nuestro medio coincidió que el equipo que mejor jugaba ganó el campeonato, el equipo de José Luis Sierra. Él le imprimió a su equipo el juego que le gusta. Un jugador exquisito, talentoso, el toque, la rotación, equilibrado… Depende de los jugadores que se tenga. El entrenador debe adaptarse a eso. Yo no soy de la filosofía de que impongo una forma de jugar y son los jugadores quienes se adapten a lo que yo quiero. Yo me tengo que adaptar. Por eso hay que tener variantes de juego, no solamente un esquema de juego. Hay muchas variantes que se pueden ocupar según el equipo que se tiene, el rival que se va a enfrentar o el campeonato que se va a jugar.

Se le ha mencionado como un formador de técnicos de esa generación del 90
Más que formador de técnicos yo creo que una persona que tiene esa vocación… Porque no todos los futbolistas pueden ser técnicos después. En esto hay que tener la capacidad, el conocimiento y la pedagogía sobre todo. Si uno sabe mucho, como el caso de Maradona, y no sabe transmitir lo que conoce, también le cuesta.
Cuando un jugador de fútbol ha trabajado con varios técnicos, va extractando de cada uno lo mejor.
Jugué 18 años en el fútbol profesional y de muchos de ellos fui sacando algo y creando mi propia filosofía, mi propio estilo. Y luego los que fui dirigiendo, a algunos les he gustado, a otros no. A (Marcelo) Espina, por ejemplo, yo veía que siendo futbolista de Colo-Colo le gustaba la propuesta que yo le hacía. Y lo incorporó. Creo que Sierra también… Y habrá sacado otras cosas de otros entrenadores.

¿Qué le podría decir a los jugadores del Fútbol Joven que verán esta entrevista y al llegar un nuevo entrenador se ilusionan?
Básicamente los entrenadores que llegan a Colo-Colo hace un contrato para dirigir al primer equipo. Y hay un organismo de cadetes que se encarga de formar a los jugadores. Yo no digo que a lo mejor me va a faltar tiempo físico, pero siempre en los lugares donde fui me gustó observar y supervisar los trabajos de formación y voy a hacer algo parecido a lo que hicimos hace 15 ó 17 años atrás. Hacer una selección de los mejores Sub 16, Sub 17, Sub 19 e ir trabajando en la semana, e ir inculcándoles cómo se trabaja en el primer equipo, crear un tipo de ‘Escuela’ o espejo del primer equipo de modo que en un tiempo, no de inmediato porque es imposible -aunque vine por poco tiempo pienso estar aquí mucho tiempo- los que se van formando de abajo se formen con la filosofía del primer equipo para que yo como entrenador, cuando necesite a alguien de abajo, no pueda desentonar.

Hay un técnico de cadetes que estará cerca suyo y coincidentemente es el único jugador que estuvo en los 30 partidos del título de 1998: Héctor Tapia
En esta profesión, la vida a veces te premia. Nosotros conocimos muy pequeñito a Héctor Tapia. Un chico muy decente, muy respetuoso, buen profesional. Y ahora que está haciendo sus primeras armas está interesado, quiere aprender. Y todos eso yo lo tomé en cuenta para traerlo a mi lado a ver si puedo transmitirle algo, para que así como el primer equipo se puede surtir de jugadores cadetes, también se pueda surtir de un entrenador de cadetes.

Un ex jugador suyo nos dio muy buenas referencias suyas, pero también de Marcelo Giarrusso. Decía que de algún modo eran un gran complemento porque él, uruguayo, los alentaba mucho
A Marcelo lo conozco hace mucho tiempo. Dejé de jugar en Olimpia, me ofrecieron dirigirlo el año 93 y no tenía preparador físico. A un PF uruguayo que tuve le dije que a quién me recomendaría, porque la escuela uruguaya es una muy buena escuela de preparadores físicos, están muy actualizados. Y me recomendó a Marcelo Giarrusso que en ese tiempo tenía 27 años, menor a casi todos los jugadores que tenía. Y lo traje y siempre trabajamos juntos. Hubo química entre nosotros, me gusta su trabajo. Es muy obsesivo.
Le han ofrecido trabajar con otros entrenadores mientras yo no tenía equipo, y él se negó porque los uruguayos manejan muy bien el tema de la lealtad. Siempre fue muy leal conmigo y ahora nos toca una segunda oportunidad, ya con más experiencia y más conocimiento.

Él se obsesiona con el peso, pesa a los jugadores todos los días…
Sí, su obsesión es el peso, pero él también está pasadito (risas). Para conseguir un rendimiento óptimo de los jugadores tienen que ser profesionales. Esa va a ser una cuestión también porque aquí en Chile todavía queda algo por hacer en el trabajo con los jugadores para que ellos puedan tener una visión clara de que el fútbol es una carrera preciosa, cuando uno le dedica parte de su tiempo y le dedica pasión. Trataremos de sacar eso para que todos sean grandes profesionales y si salen del país y van a unas ligas más exigentes, no tengan ningún problema de adaptación.

¿Es cierto que anda con un iPad viendo fútbol todo el día?
Sí, ahora la tecnología te permite acceder a todo tipo de información. Y hay que actualizarse. Sí, estamos en eso, veo la mayor cantidad de partidos posibles, tengo aburrida a mi señora porque lo pongo por delante. Pero llevamos más de 40 años juntos…

¿Qué mensaje le podría mandar a los hinchas? Han pasado por momentos difíciles estos últimos años
Así como tuvieron paciencia tantos años que Colo-Colo no ha salido campeón, espero que a mí no me exijan o no me pifien de un primer momento. Tengo un pasado importante, tengo una muy buena relación con ellos (los hinchas), la gente joven a lo mejor no se acuerda, pero hay un grupo importante de gente que sí me reconoce.
Yo soy leal con la gente que me da trabajo, con la gente que me da de comer y voy a poner mi pasión, mis conocimientos y a volcar todo lo que sé en favor del equipo, para que el equipo juegue bien, para que re-encante a la gente, para que el equipo gane y para que millones de chilenos estén contentos cada fin de semana.
¿No dicen aquí si Colo-Colo gana la marraqueta es más crujiente? Eso intentaremos hacer. Pero eso se consigue con la colaboración de todos. Con Salah nos llevamos muy bien, nunca fuimos amigos pero ya lo vamos a ser. Me llevé una tremenda impresión de los controladores del club también, que nos van a apoyar con todo, y ahora esperamos el apoyo de la afición porque a veces, en los partidos difíciles, la afición gana partidos y gana campeonatos.