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A 90 años de la muerte de David
David Arellano

Todos coinciden en que era un adelantado. David Arellano Moraga, eje fundador de Colo-Colo falleció el 3 de mayo de 1927, cumpliéndose hoy 90 años de su partida, al menos física. Y su estela, sus enseñanzas y legados, retumban por siempre.

Formado en una familia humilde pero de espíritu crítico, se formó como profesor y un colega Enrique Abello, lo vio pateando con gracia un balón de fútbol.

David pasó a las filas de Magallanes y comenzó a destacar de inmediato. Hábil, goleador, inteligente para jugar, reforzó a varios equipos necesitados de un crack.

En 1925 junto a un grupo de amigos y hermanos se rebeló para formar Colo-Colo. La idea, aparte de pegarle a la pelota, era dejar huella saludando al público y al rival como un rito ceremonioso. Organizarse en la cancha, vestir ordenados, jugar cada vez más científicamente, como se decía en la época (era de El Roto, previo a los Mundiales, con un Chile todavía provinciano y pobre, inciando recién una república un poquito menos monárquica-parlamentaria).

Arellano vio jugar a los uruguayos y se influenció. Pero sobre todo destacó en el Sudamericano de 1926, el primero jugado en Santiago y donde la selección chilena consiguió el primer triunfo de su historia.

En los Campos de Sport, Arellano se mostró con propiedad, y liderazgo. No solo por ser goleador del torneo, sino por la diferencia con que se expresaba; sus entrevistas parecen ser respondidas por un filósofo, estadista, más que por un simple jugador de fútbol, en un entorno donde primaba el chacoteo, el jugador-pelusón, bueno para las tallas y para el trago.

Ayudado por Carlos Cariola, el multifacético gran personaje de la época, selló la gira del 27 a Europa.

Colo-Colo ya había desatado la locura en el sport santiaguino. Porque nadie le ganaba y porque el mismo 26 hizo una gira al sur.

Pero esto del 27 ya eran palabras mayores.

Se fueron David y amigos a Europa, a América, jugando fútbol y aprendiendo… En cada puerto miraban dónde estaba la cancha y dónde los museos. Visitaron escuelas en Cuba, México… Se fotografiaron en monumentos, en las tumbas de los líderes de la independencia revolucionaria… Esa gira no fue solo para jugar a la pelota.

David tenía una hernia. Las causas finales de su muerte nunca han estado del todo claras porque en la época nunca se aclaraba mucho eso, la muerte era un paso normal, un animal conocido (con expectativas de vida bajas y mortalidad infantil alta).

Por eso agonizó en un hotel en Valladolid y nunca fue llevado a un hospital. Por eso solo lo visitaron médicos a domicilio, como era costumbre en 1927.

Murió rodeado de amigos y hermanos. Su madre lo acompañó a los pocos años (su padre falleció cuando David era pequeño).

Ahí comenzó su leyenda. Había fallecido un adelantado, un sabio, un pensador disfrazado de futbolista.

David, seguro, habría jugado el Mundial del 30 y con él hasta le ganábamos a Argentina el pase a semifinales ¿Se imagina Chile finalista de la primera Copa del Mundo?

El mundo con David en la tierra hubiera sido otro. El fútbol chileno habría sido otro. Es que estamos hablando de un hombre trascendente. No era uno más. Era Arellano, algo más que un footballista.