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35 historias del gran Luis “Chupete” Hormazábal
Chupete habló de todo

Han pasado 35 años desde que Luis “Chupete” Hormazábal debutó en Colo-Colo. Equipo que le cambió la vida. Equipo que ama. Equipo que le dio mil y una historias. Y de las buenas.

Aquí 35 capítulos del ex lateral izquierdo, hoy de 53 años, que estuvo 13 temporadas en el primer equipo del Cacique. Campeón en 1979, 1981, 1983, 1986 y 1989. Y de los Apertura 1981, 1982, 1985, 1988 y 1989.

1. Yo voy a jugar aquí
Cuando Colo-Colo es campeón en 1970 yo tenía 11 años. Mi padrino era el concesionario en tribuna Andes, en el Estadio Nacional y yo le iba a ayudar. En esa final con Unión andaba vendiendo bebidas con unas medialunas que eran ‘re-pesá’, con unas latas con hielo.
Salíamos como a las 1 de la mañana, teníamos que salir por la cancha.
Un día, a oscuras, toqué el pasto del Nacional y dije: ‘Un día voy a jugar acá’. No dije ‘Me gustaría’, dije: ‘Voy a jugar acá’… Después empecé jugando de central y luego pasé a jugar como lateral. Y pasaba exactamente por el lugar donde había tocado el pasto, donde dije que iba a jugar.

2. Papá, agregado cultural
Mi papá, llamado René, era transportista. Vengo de una familia humilde y trabajo desde chico. En 1977 debuté en el primer equipo, en uno de los años más importantes de mi vida. Ese año además volví a Colo-Colo porque había llegado el 73 pero el 75 y 76 me tomé dos años sabáticos… es que mi papá se fue de agregado de cultura a Pudahuel (risas).

3. De periodista a futbolista
El 77 me había independizado ¿En qué trabajaba? Yo era periodista… vendía diarios (risas) ahí en Mapocho. Cuando volví a Colo-Colo para mí seguía siendo más fuerte trabajar y ayudar a mi familia. El 77 por juveniles fuimos a jugar a Cabildo, luego a Tunuyán, Argentina, a la tierra del Loro Morón. En Primera debuté  el 18 de septiembre del año 77, con Pancho Puskas en la banca. Colo-Colo entrenaba en el estadio de la (Universidad) Técnica, nosotros entrenábamos en el Monumental. Yo llegaba a entrenar con los diarios que vendía. De repente no me iba bien y llegaba a entrenar con los diarios y ahí los dirigentes supieron y me cambió la vida: no dejaron que yo trabajara más, me incorporaron al primer equipo y me comenzaron a pagar un sueldo que podría haber comprado 10 kioscos con lo que me pagaban. Pasé de cero a mil.

4. Y otra cagá de Chupete…
La primera vez que anduve en avión fuimos a jugar contra Lota Schwager, el año 78. Voy a la banca con todos los monstruos: Juan Carlos Orellana, Daniel Díaz, Yeyo Inostroza… Colo-Colo ganaba 2-0. A los 80 minutos me dicen que caliente, que voy a ingresar. A los 85’ entró. A los 86’ cagá de Chupete: 2-1. A los 88’ cagá de Chupete: 2 a 2. A los 91’ penal de Chupete: lo tiró Pablo Díaz. Por suerte el ‘Gringo’ (Adolfo Nef) lo atajó y pegó en el palo. Empatamos a 2. Yo me quería retirar del fútbol. Venía en el avión y Sergio Navarro (el DT de Colo-Colo) me dijo: ‘Chupete, no te preocupís. El domingo vay a entrar jugando’. No me habrían citado nunca más, hubiera pasado al olvido. Al siguiente partido ganamos 2-0 a Green Cross y fui una de las figuras de la cancha. Fracturaron a un compañero mío, el ‘jinete’ Santibáñez, que venía de San Antonio. Ahí vino mi despegue. El 80 agarré la titularidad. Hasta el 89 que me retiré.

5. De central a lateral izquierdo
El 81 marcó en mí la llegada de Pedro García. Él me hace lateral izquierdo. Había sido central pero García me puso de lateral izquierdo. Había jugado antes un partido de lateral con don Pedro (Morales), un partido que veníamos de una Copa Libertadores de Paraguay (jugaron ante Sol de América en 1980). Jugamos una final de la Polla Gol contra Iquique. Esa final la jugué de lateral izquierdo y ahí vino el cambio. Año 80, 81.

6. Trotamundos de los clubes de barrio
Llegué de puntero izquierdo a Colo-Colo. En Cerro Navia jugaba de 6, de 10, de 8… Nací en el (club) Peumo. Jugué en el Andrés Prieto. Cuando nos cambiamos a la población “Herminda de la Victoria” en Pudahuel, jugué por el Juan Araya, Juventud Elías, por varios equipos… de ahí llego a Colo-Colo con 14 años. Mi hermano (René) estaba ya en Colo-Colo y a mí me trajo un vecino, Jorge Amaya, que era hijo del utilero de Colo-Colo y que hoy vive en Paraguay. En la calle jugábamos de las 8 de la noche hasta las 1 de la mañana.

7. El Carabinero del charchazo
Yo trabajaba independiente con 13 años. Trabajé como comerciante desde el 69 hasta el 77. Empecé con 9 años. Y caía detenido muchas veces porque acá al ser comerciante ambulante te tratan igual que un delincuente, te toman detenido y pierdes toda la mercadería. Un día vendía mis cajas de chicles ‘Dos en Uno’ y me pillan un par de Carabineros, me hicieron una encerrona. Me pillaron y me dio por arrancar: Recoleta, Artesanos, Independencia… para llegar a la Estación Mapocho. Estaba cansado y cuando veo que están a un metro mio, boté los chicles al río… yo sabía que igual iban a quitármelos. Y me pegaron un ‘charchazo’ que hasta el día de hoy me duele.
Me llevaron esposado, como si fuera un delincuente. La cara del carabinero que me pegó me quedó grabada. Si yo lo veo hoy sé quien es.
Pasó el tiempo. Año 80, 81: Estadio Nacional lleno. Voy saliendo por el túnel y veo de frente al mismo carabinero que ahora estaba cuidando la salida de Colo-Colo. Me quedó marcado. Dije: ‘Lo que son las cosas de la vida’ ¿Si le dije algo? No. No le dije nada.

8. ¿El colegio? Qué es eso
¿En el colegio cómo te iba? “¿Qué es eso?”, responde el Chupete riendo. Y sigue: Mi mamá fue un día a buscar el certificado al colegio. Iba en 4° básico. Yo le mentía. Le decía que en la mañana iba al colegio y en la tarde a trabajar. Y yo no iba al colegio, trabajaba todo el día. Mi mamá fue a buscar el certificado, entregaron las notas, todo. Y mi mamá esperando mi certificado… No me nombraron nunca. Le dijeron: ‘Su hijo hace 6 meses que no viene al colegio’. Me llevé un castigo… verbal y físico (risas).
Por una cosa personal, por una demostración a mis hijos (Luis, Marcelo y Manuel), que se sienten orgullosos de su papá, yo saqué toda la básica hace 5 años atrás. La directora decía que ella nunca le había tocado que un adulto sacara un 7.0 en matemáticas. Debe haber sido porque cuando vendía de chico sabía sacar las cuentas.

9. A un paso del camino malo
Yo venía de una familia muy humilde. Mi papá René y mi mamá, Amanda, que lamentablemente no está con nosotros, eran de puro esfuerzo… Trabajaba para la casa pero nunca me obligaron o me exigieron.  Éramos 6 hermanos: René, yo, Leonidas, Ángela, Juan Carlos y Jeanette. No lo pasé bien (trabajando). El otro día fuimos a jugar a la (cárcel) Colina 2.  Y me encontré con amigos que no veía hace 30 años y hace 30 años están presos. Ahí digo yo: ‘Estuve a un paso de agarrar ese camino’. Me invitaron muchas veces a cogotear. Pero ahí está: no el que invita, el que acepta.

10. Trancaba con la cabeza
Me retiré a los 29 años por una lesión a la rodilla. Dije que no podía traicionar a Colo-Colo. Colo-Colo era todo para mí. No había partidos amistosos, entrenamientos… todo eran partidos de verdad y dije: ‘No estoy para engañar a la gente de Colo-Colo’. No quería que se quedaran con una mala impresión mía. No fui un rico técnicamente pero trancaba con la cabeza, iba al piso… lo que le gusta al hincha de Colo-Colo.

11. Quería y no podía: Ya no juego más
Mi último partido oficial fue una Copa Libertadores frente a Oriente Petrolero. 1988. Perdimos 2-1 allá y empatamos a cero acá. Un boliviano me hizo un túnel y no tuve capacidad de reacción. Dije: ‘No juego más’. Físicamente no estaba. Jugaba con harto dolor (en la rodilla). Desde la Copa América del 87 fue disminuyendo mi nivel físico, no futbolístico. Esa noche (del partido ante Oriente Petrolero) habían operado a mi hijo menor y pase a la Clínica a ver a mi señora y le dije que no jugaba más. Al otro día le dije a Arturo (Salah) quien lo entendió. Veía que quería y no podía. Él me entendió, sabía que no lo podía traicionar.

12. Salah, mi papá. Salah, mi profe
¿Arturo Salah? Mi papá… ¡Arturito! Tuve grandes técnicos pero como él, ninguno. Aparte de técnico era amigo, paternal… Lo que fui después de haberme retirado y cuando jugaba también, en gran parte se lo debo a él. Él me educó no solo en lo futbolístico sino también en lo personal. Con él me abrí mucho. Para mí es Arturito… extraordinario.
¿Anécdota? No puedo contarla (risas)… Me hizo jugar con un peso que nunca pensé, 74 kilos. Cuando llegó pesaba 80 kilos. Las mejores campañas las hice con él. Los últimos años los jugué con él.
Arturo Salah me educó culturalmente. Yo no sabía de la pelea en el Morro por ejemplo, y él me explicaba. Íbamos a España y me decía lo que pasaba, me hablaba de (Francisco) Franco. Yo aprendí mucho de él. Con Arturo me gustaba leer, me gustaba preguntar, nos llevaba al cine. De Arturo podríamos hablar toda la noche.

13. De Chupete a Peter Veneno
Todos los días (Arturo) Salah me decía algo nuevo. En esa época (los 80) se empezó a ocupar no sé por qué la famosa palabra efímero. Yo le pregunté a Arturo qué significaba y me explicó que era algo pasajero. Era bonita la palabra. Un día me entrevistan  a la salida de la cancha y por no ser auténtico como era, por ser lo que no era, dije: ‘Esto es emífero’. Y ahí quedó. Y viene la cuestión del Peter Veneno y que la “fama es emífera”.

14. 133 o ‘One, three, three’
Estábamos en Miami, fuimos a jugar una Copa Marlboro. 1988. Y de Miami nos fuimos a Orlando, donde era distinto porque ya todos hablaban en inglés. Nos llevaron a Disney, el Epcot Center… Llegamos en la mañana y estaba el sistema de tarjetas en las habitaciones, en vez de llaves. Y viene un tipo y me pasa mi tarjeta. Lo único que sabía era que la habitación era la 133. En la noche, cuando volvimos al hotel, en la recepción había un gringo que no entendía nada. Estaba Hugo Rubio, Arturo Salah, Leo Montenegro, todos tratando de hablarle en inglés al recepcionista. Y yo estaba sentado, choreado, quería irme a la pieza. Hugo Rubio estaba con un diccionario y le hablaban y el tipo no entendía nada.
De repente me paro yo y le digo: ‘¡One, Three, Three!’. Y el gringo se da vuelta y me pasa la tarjeta… Todo el mundo riéndose.

15. Chico Hoffens, el más fácil
El puntero que era difícil de marcar era Jorge Neumann, que jugaba en la Chile. Tuve buenos duelos con él. Era el único que me costaba porque si le dabas un metro, estabas jodido. No tenís que dejar que se de vuelta, anticiparlo o apretarlo contra la raya. Era el más complicado. Enfrenté a (Gerónimo) Barbadillo de Perú, a (Antonio) Alzamendi en Uruguay, a Müller en Brasil ¿Sabís que puntero debutó contra mí (en rigor jugó uno de sus primeros partidos en el Scratch)?: Bebeto. Le ganamos 2-1. Yo sabía que tenía que entrar aplicado ¿Querís que te diga cual fue el más fácil para mí? El chico (Héctor) Hoffens. Nunca me dio problema. No se por qué. Los duelos en ese tiempo eran más de boca que de jugar.

16. El 4-0 a Brasil el 87 podría haber sido 8-4 en contra
El 4-0 a Brasil (en la Copa América 87) podríamos haber perdido 8-4. ¡Ojo! Pero teníamos a Roberto Rojas. El 87 fuimos regulares en todos los partidos. Y la final la empezamos a perder antes, porque nos creíamos el cuento pero en mala. Salimos a golpear a Uruguay y nos encontramos con un equipo que jugaba bien al fútbol. Uruguay no lo ganó, nosotros lo perdimos. Teníamos jugadores. Había dos jugadores por puesto.

17. Las quejas de la Copa América 87
Sufrimos harto en la Copa América del 87. Más que anécdotas tengo quejas. Los dirigentes no quisieron negociar antes los premios. Llegamos a un hotel donde dormíamos 4 en una habitación. Los dirigentes llegaban con sus familias. Nosotros jugamos un miércoles y nos tenían los pasajes para un jueves (para volver). Al llegar a Argentina no había un bus en el aeropuerto esperándonos. No había ropa para entrenar porque llevaron solo dos juegos, porque según ellos (los dirigentes) nosotros jugábamos (la primera fase) y nos veníamos… La gente no sabe y todos le cargan al futbolista. Era muy amateur todo. Antes de jugar con Brasil tuvimos que dejar las habitaciones del hotel. Después tenían que andar cambiando los pasajes. Llegamos a Buenos Aires a Aeroparque, no a Ezeiza y el bus tampoco estaba. El técnico de Argentina era Bilardo. Pensaban que jugaban la final con nosotros. Pero nosotros teníamos uno más vivo que él: Orlando Aravena, que nos dijo: ‘Ya, vámonos en taxis’.

18. La profecía del Cabezón Aravena
Tras la Eliminatoria de México pensé que no volvía a la selección. El 86 llega Salah y en Colo-Colo hacemos una tremenda campaña, salimos campeones en el mejor campeonato que gané yo.
El 87 nosotros nos fuimos a Las Cruces, a pretemporada con Arturo Salah en Colo-Colo. Y me llama Fernando Astengo y me dice: ‘Don Orlando Aravena quiere hablar contigo’. Él dejó Palestino y agarró la selección. Yo lo conocía porque cuando jugaba en la Segunda Infantil él dirigía la Primera Infantil de Colo-Colo. Y ahí dirigía a mi hermano.
Astengo me dice: ‘Aravena quiere hablar contigo porque jugamos la Copa América en junio’. Pero estábamos hablando de marzo, quedan tres meses…  La cosa es que Aravena me llamó y me dijo: ‘Nos toca con Venezuela y Brasil. El primer partido no lo vay a jugar. Va a entrar el (Álex) Patato Martínez. Vay a entrar contra Brasil y vay a seguir jugando los siguientes partidos’. Los vay a seguir jugando, me dijo. O sea pensaba que íbamos a pasar. Luego siguió: ‘Vamos a jugar en Córdoba. Va a hacer frío, va a haber llovizna. Y será a las 9 de la noche… los brasileños te tienen miedo’. A los dos meses dieron la nómina. Y se dio tal como dijo. Las charlas no duraban más de tres minutos. Nos ordenaba con las canilleras… ‘Y mi León atrás’, decía, tirando una canillera para atrás por Fernando Astengo.

19. Arnoldo Iguarán $#%”&$/
Cuando ganó Colombia a Paraguay, en la fase previa, Arnoldo Iguarán hizo los 3 goles de Colombia. Nosotros estábamos en Córdoba y teníamos que jugar con el ganador de ese partido. Estábamos viendo televisión y lo entrevistan a mi compadre (Iguarán): ‘Sí, vamos confiados, creemos que Chile ganó (a Brasil) de suerte, no tienen fútbol’… ¡Qué no dijo! Me quedé dormido como 3 horas después dándole vuelta a lo que había dicho. Cuando empieza el partido ante Colombia, se acerca a saludarme. ‘Chilenito, suerte’, me dice. Y le digo: ‘Qué suerte, #”$/%&#%’. Lo empapelé. De entraita. Y tenía ‘así’ unos muslos. A los 15 minutos el compadre andaba jugando de lateral izquierdo (risas).

20. Casi lesioné a un linesman
Ante Brasil casi lesioné a un linesman. Josimar se la toca a Müller y ¡me tiro un tacle en diagonal!… Agarré pelota, un poco a Müller, Josimar saltó, y agarro al linesman… En la tele se ve la banderola en el aire. Si veís ese partido, se ve.

21. Cóndor Rojas, el mejor
¿El mejor arquero? Roberto Rojas. Y el segundo mejor, Mario Osbén. Había que estar al lado de Roberto Rojas para entender… Él jugó bien en el 4-0 a Brasil, la final ante Palestino, pero el mejor partido de Roberto fue ante Inglaterra en el Estadio Nacional. El año 84, antes de las Olimpiadas de Los Ángeles. Empatamos 0-0. Extra-or-di-na-rio.

22. Chupete casi juega en el Maracanazo
El 89 me estaba retirando y don Orlando (Aravena) habló conmigo porque quería que jugara solo el partido de Brasil allá (el del Maracanazo). Me dijo que quería que me entrenara, y me decía que jugara ese puro partido. Y por pensar en Colo-Colo no acepté. Dije: ‘Si estoy pa jugar un partido por la selección también estoy pa jugar en Colo-Colo’.
La pena que me da es que juzgamos mucho a Roberto Rojas. Roberto se equivocó. Hizo una cosa tonta, pero buscando el beneficio del fútbol chileno.
Ese partido (del Maracanazo) lo vi en la casa y fue doloroso. Para nosotros era una delicia jugar con Roberto.

23. El llanto de Ricardo Toro
En la final ante Palestino (1986) íbamos 0-0. Un córner del Torpedo Núñez y el puntero derecho era Cristian Olguín. Hay un cabezazo y queda la pelota en área chica, a medio metro estaba Ricardo Toro. Hay un rebote y Ricardo le pega a la pelota y Roberto (Rojas) estaba lejos. Ricardo Toro la fue a empujar nomás y Roberto llegó y le traba la pelota. ¡Ricardo Toro se puso a llorar! Yo le decía a Torito… Él me decía que no sabe cómo pasó. Esa tajada fue ¡espectacular!. Yo estaba al lado. Se tomaba la cabeza Toro, no lo podía creer.

24. Los mejores y el Chano en el Real Madrid
Uno de los buenos defensas que vi fue el Chano (Lizardo) Garrido. El Chano hubiera hablado cuando jugaba lo que habla ahora, hubiera estado en el Real Madrid. Un jugadorazo, porque jugaba en distintos puestos. De lateral, central. Elías Figueroa también era buenísimo como defensa. Paulo Silas fue uno de los mejores mediocampistas que enfrenté. ¿Arriba? Carlos Caszely. Menos mal que fue compañero mío.

25. Las compras huevonas del Chupete 1
Yo trabajo con el Chano Garrido (administrando las Escuelas de Fútbol de Colo-Colo) y todos los días tenemos anécdotas. Pero la mejor es la del pliego de volantín. Jugamos en Paraguay y el Chano decía: ‘Las compras hueonas del Chupete’. Colo-Colo había perdido 5-3 con Cerro Porteño (Copa Libertadores 1980). Estábamos en la banca con el Chano, éramos pollitos. Al otro día nos dieron permiso dos horas para salir a comprar. Y yo tenía un amigo de la población que me hacía encargos. Jorge Vargas, el Condoro. Y me encargó si le podía llevar pliegos de volantín… que era más bonito allá en Paraguay, importado, que del aire se veían más bonitos… ¡Y le fui a comprar pliego de volantín! Y no encontré pliego de volantín… Pero pa’ no perderla le compré a mi señora un set de secador de pelo. Gastamos más de las 2 horas. Llegamos a Santiago y el mismo set de secador de pelo, ponte me costó 10 mil allá y acá lo vimos a 5 mil.

26. Las compras huevonas del Chupete 2
Una vez venía cargado con Coca Cola en lata desde Iquique. Todos comprando televisores Sony, equipos de música… Y yo vi una señora allá en la Zofri que estaba vendiendo Coca-Cola en lata, y adonde vivía yo no existían las Coca Cola en lata. Eran los 80. Yo dije: ‘Voy a comprar, pa llevarle a mis amigos, que las venden en Iquique, y todo eso’. (Mis compañeros de Colo-Colo) me las cacharon en el hotel y se las tomaron todas (risas).

27. Las compras huevonas del Chupete 3
Una vez en Perú cambié con un peruano una polera por un par de zapatillas Adidas para mi hijo. Estaba chico él, tenía 3 ó 4 años. Cuando se las puse yo notaba algo raro, que no se veía bien mi hijo… ¡Lloraba! Y de repente veo y las dos eran izquierdas.

28. Pago por jugar en la Roja
Si yo hubiera tenido que pagar por jugar por la selección, yo pagaba. Cuando daban las nóminas yo esperaba ansioso, en la noche no dormía, al otro día quería irme temprano a Juan Pinto Durán… Yo lloraba por dentro.  Cuando jugaba se me venían muchas cosas a la cabeza. Mi niñez, lo que había pasado, las noches de frío, un montón de cosas. Vestir esa camiseta era lo máximo.

29. Colo-Colo de Todos los Tiempos: 849 partidos ganados, 1 perdido
Dirijo a Colo-Colo de Todos los Tiempos. Hemos perdido un solo partido. Jugamos como 50 partidos al año y hemos perdido un partido en 17 años ¿849 ganados y uno perdido? Sipo, más o menos ¿No me creís?…

30. Damos espectáculo
Una vez fuimos a jugar a Laja. Largo el viaje y cortamos un poco los beneficios porque se prestaban para muchas cosas. Ahora la mayoría son pagados. Fuimos a jugar, nos daban la mitad y la otra mitad te la pagaban allá y nos salían con que no habían reunido la plata, que después le vamos a dar un cheque y todo. Y un día salió Raúl Ormeño y dijo: ‘Ya, nos vamos entonces, si no, no damos espectáculo’ (risas). Esa frase quedó marcada. ¡Claro que damos espectáculo… Están 40 kilos arriba del peso!.

31. Puros cracks
Colo-Colo de Todos los Tiempos juega normalmente con Morón, Nef o el Pelé Álvarez; Wili Alarcón, Juan Carlos Peralta, Leonel Herrera papá y Neculñir o el Coco Rubilar; en el medio juega el Yeyo (Inostroza), Lucho Rojas, Vasconcelos y Caszely, que lo hago jugar como volante. Arriba juega Sergio Salgado y Leonel Herrera hijo. Está también el Chico Medina, Roberto Videla, Raúl Ormeño, Hugo González, Cucho Salvatierra, Luis Pérez… ¿Si me reclaman si los saco? Hay un solo jugador que me reclamó una vez. No ha vuelto más.
Fuimos a Lota el otro día y había 5.000 personas solo para vernos a nosotros. Mis jugadores viajan como el primer equipo, uniformados. Gracias a Blanco y Negro también, nos ayuda mucho en eso. Me dicen que soy dictador como DT. No le cerramos las puertas a nadie, pero tampoco las abrimos de par en par. Cuidamos lo que tenemos.

32. La emoción de ser colocolino
¿Qué es Colo-Colo? (Tras un silencio largo). “¿Cómo te describo a Colo-Colo?”, dice y sigue: Colo-Colo es tanto para mí que, con la edad que tengo, me cuesta ver un partido de Colo-Colo. El otro día contra Católica en San Carlos, me tuve que levantar 10 minutos antes para ducharme, para que pasaran los minutos. Colo-Colo es como el patio de mi casa. No sé, ¡no sé! si hay algo más importante en la vida para mí que Colo-Colo.

33. Cuando yo me muera, quiero que mi cajón…
Le dije a mi familia: Cuando me muera quiero que me incineren y que tiren las cenizas en cualquier lado de acá del Monumental. Colo-Colo me cambió la vida. Tengo la mitad de amigos que están detenidos, muertos, otros desaparecidos. Si no hubiera sido por Colo-Colo yo nunca hubiera sido lo que soy.
Colo-Colo es el sentimiento… No sé si habrá gente más colocolina que yo. Si Colo-Colo gana, el día lunes es diferente para mí. Me siento orgulloso por todo lo que tenemos. Digan lo que digan, Colo-Colo siempre va a ser de los colocolinos. A lo mejor hay colocolinos que no se han subido a este carro. Si lo hicieran estaría todo mejor.

34. Solo, dando la vuelta olímpica el 91
La final de la Copa Libertadores del 91 la vi en mi casa.  Vivo al frente de una plaza, en Cerrillos, y di una vuelta olímpica ahí en la plaza. Estaba feliz.

35. Brindo por la familia
Con mi familia nos juntamos todos los sábados, hace 12 años. Nos comimos un asado, los hijos están grande, disfrutamos… ¡12 años! Y todos los sábados. Mi hijo menor tiene 23 años y viene al estadio y sufre, tirita. La pasa horrible. Cuando gana Colo-Colo se va feliz en el auto, todos contentos… ¿De qué equipo son? ¡¡Todos colocolinos po, obvio!!