La lamentable lesión de Humberto Suazo y un artículo que escribí en esta página en abril han desencadenado una cantidad importante de comentarios y consultas que me han hecho sobre el uso y los conceptos de la medicina hiperbárica.

Trataré de ser sencillo para aclara algunas dudas:

La llegada de sangre a nuestros tejidos por una serie de vasos sanguíneos, la podemos comparar a un río, sus afluentes y hasta sus ramas más pequeñas. Y esta sangre transporta a nuestros tejidos el tan cotizado oxígeno.

Siguiendo con el ejemplo del río, imaginemos que esta corriente arrastra algunas piedras, que llamaremos glóbulos rojos. Dentro de estas piedras, o glóbulos rojos, está el famoso oxígeno. Y las piedras, van al tope de su capacidad para llevar oxígeno.

Si administramos oxígeno a una persona por cualquier medio (como una mascarilla con oxígeno al 100%), estas piedras o glóbulos rojos no son capaces de llevar más oxígeno del que ya tiene.

Pero se descubrió que si simulamos las condiciones de someter al cuerpo a una presión similar a un buceo en profundidad bajo el agua (que es lo que hace una cámara hiperbárica, en un compartimiento sellado) y entregamos oxígeno para respirar al 100%, por una ley física del comportamiento de gases, este río, con sus piedras (glóbulos) se llena y rebalsa de oxígeno disuelto en el líquido, es decir, en el agua. Esto significa que el plasma (“agua del río”) pasa a ser el transporte mayoritario de oxígeno.

Y el aporte de oxígeno a los tejidos, bajo la presión de la cámara llega a ser 20 a 30 veces mayor que el aporte en condiciones normales.

Cuando escuchen hablar de oxígeno al 100%, piensen que cuando respiramos en la calle, el aire común y corriente tiene  un 21% de concentración de oxígeno. Y esta mezcla de presión similar al buceo submarino, y el aporte de oxígeno, trae una gran cantidad de beneficios médicos.

Por ejemplo, puede salvar una vida ante una intoxicación por monóxido de carbono. Puede salvar (no siempre) un dedo lesionado en sus arterias, que luego de ser operado, esté al borde de ser amputado. Y en muchas enfermedades que impliquen dificultades de cicatrización, necrosis, gangrenas, infecciones locales importantes, úlceras en lesiones de extremidades de diabéticos, etc.

La primera cámara hiperbárica en Chile fue traída hace casi 30 años por el Dr. Juan Pomes al Hospital de la Fuerza Aérea. Existen más cámaras hoy en Chile, pero en Santiago hay sólo dos centros. Y el Hospital Fach no sólo recibe enfermos o enfermedades comunes a todo hospital. También recibe cadetes y reclutas militares que realizan una carga importante de actividad física.

Así que la cámara hiperbárica de ese Hospital no sólo fue la pionera en Chile, si no que fue la primera en usar este sistema en deportistas y lesiones.

La gran patología que se usa en deporte en la cámara de la Fach durante años, es la fractura de stress, que ocurre en forma frecuente en todos los centros del mundo de entrenamiento militar.

Pero hace dos años, a raíz de unos desgarros musculares de jugadores de Colo Colo, poco antes de la final del torneo nacional, revisamos todo el marco teórico y vimos la posibilidad de acelerar la curación de los desgarros musculares con medicina hiperbárica. Lo hicimos y el resultado fue exitoso, acortando los tiempos de recuperación. Como trabajo en Colo Colo y también soy traumatólogo del Hospital Fach, me ha tocado estar siempre cercano a estos procedimientos.

A raíz de eso, en forma esporádica (posiblemente por problemas de costo, ya que el tratamiento no tiene reembolso de Fonasa ni isapres), desde diversos equipos de fútbol y selecciones nacionales, han enviado a la Fach más casos de desgarros y otro tipo de lesiones deportivas. Siempre hemos tenidos resultados beneficiosos y en plazos menores. En este tiempo hemos acumulado un volumen y una experiencia respetables, por lo que estamos en condiciones de dar orientaciones en casos así.

En el caso específico de Humberto Suazo, ante la magnitud del torneo que viene, mi opinión desde el primer día es que hay que hacer todo lo legal y humanamente posible. Y eso significa agregar a lo normal, la inyección de concentrado plaquetario y por supuesto el uso de la cámara hiperbárica.

Como la experiencia mundial de cámara en desgarro todavía es pequeña, no existen fórmulas absolutas y certeras para dar un número determinado de sesiones y de horas de cámara. Pero la experiencia en el hospital Fach nos dice que la respuesta adecuada se puede dar entre 10 y 20 sesiones.

Esperamos como todo chileno que este Mundial sea exitoso y como colocolino, que nuestro ex jugador se recupere pronto.