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1953, el año que marcó la historia de Colo-Colo
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Podríamos decir que en 1953 Colo-Colo timbró su supremacía histórica en el fútbol chileno.
Aunque grande desde el inicio, el Cacique convivió en sus primeros 25 años de vida con otros equipos importantes.

Claro que resaltó desde su fundación: No por nada ganó de inmediato la Liga Metropolitana de 1925 (10 triunfos, un empate) y, ante tantos partidos victorioso, sacó el mote de “Invencibles” de parte de la revista especializada de entonces: “Los Sports”.

Al año siguiente con su gira al sur y en 1927 con la mítica campaña por América y Europa, Colo-Colo tomó la delantera en la afición. La muerte en España de David Arellano ayudó a esa estela, pero luego del ascenso vertiginoso vino la línea horizontal del gráfico, certificada en el inicio del fútbol profesional.

Magallanes fue el team más importante del fútbol chileno desde inicios del siglo XX. Y aunque tambaleó su estatus con la aparición del hijo rebelde, con el comienzo de los torneos nacionales en 1933 retomó su estampa: Arrancando el profesionalismo logró un tricampeonato (uno de ellos invictos).

El otro gran equipo de los 30 era Audax Italiano, que precisamente fue el que terminó con la seguidilla de títulos albicelestes. Colo-Colo completaba el podio y fue el tercer equipo en alzar la copa, en 1937.

A una década de fútbol profesional, quien más copas había ganado era Magallanes. El empate de parte de Colo-Colo vino con el título de 1944. Vaya paradoja: en la penúltima fecha jugaron un partido clave Colo-Colo vs. Magallanes. Lo ganó la Academia por 1-0 y se perfilaba para consolidarse como el gran equipo de Chile, pero tras una batalla campal sobre el final del partido, el match se siguió jugando en las oficinas de la Asociación en la semana siguiente.

Colo-Colo logró anular el resultado y no solo eso: el partido se jugaría de nuevo. Increíblemente Magallanes aceptó pensando en los nuevos ingresos por recaudación que traería otro clásico. Estudiosos como Eduardo Santa Cruz (ver el libro “Crónica de un encuentro”) aseguran que el enfoque economicista de los dirigentes de Magallanes terminaron por liquidar al club.

Lo cierto es que el nuevo partido lo ganó Colo-Colo 2-1, quedó como escolta del líder Audax, su rival en la última fecha, y ganó para empatar el número de copas de Magallanes.

Sin embargo, la cosa en los 40 seguiría pareja. Más todavía después de los títulos de Audax en 1946 y 1948. Si bien Colo-Colo ganó la copa del 47 y por primera vez en 14 años era el equipo con más títulos que los demás, sus 5 estrellas eran seguidas de cerca por las 4 de Magallanes y las 3 de Audax. Otro dato de la década: todos los equipos fundadores del profesionalismo, salvo Bádminton, habían sido campeones. Incluidos los de menor pedigrí como Green Cross y Santiago Morning (tras fusión de Morning Star y Santiago National).

La década del 50, encima, debutó con la aparición del gran Everton de René Meléndez que ganó dos títulos en tres años, y la recuperación de Unión, que consiguió su segunda estrella en 1951.

Por eso en 1953 se hablaba de varios candidatos. Colo-Colo no era campeón desde hace seis años, rozando su peor racha histórica sin títulos (sufrida luego a fines de los 60 y de los 70). Y estaba este nuevo Everton, la remozada Unión y los clásicos Audax y Magallanes.

Pero pasó Jorge Robledo Oliver. La llegada del mega astro nacido en Iquique pero crecido en Inglaterra revolucionó el fútbol chileno. El delantero llegó como figura total. Venía, por cierto, de ser titular en la Premier League.

Robledo, lástima para los europeos, prefirió reencontrarse con su natal Chile (Palestino estuvo a punto de contratarlo ¿Sería diferente la historia?) y de paso cambiar el torneo nacional y sellar la impronta superior de Colo-Colo.
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El Colo-Colo del 53 tuvo en el banco a Francisco Platko, que volvía al equipo donde marcó época una década antes. Robledo lideró desde el ataque un elenco que le sacó ocho puntos al segundo. En 26 partidos hizo 80 goles.

“El exacto centro retrasado, la fría y exacta seguridad para batir al golero cuando otros se atolondrarían, son elementos de su personalidad futbolística que configuran, ya en su debut, una clase de fútbol” (“De David a Chamaco” de Marín y Salviat).

Ese año se habló mucho de que sus compañeros y rivales “buscaban imitar” a Jorge Robledo.

Al año siguiente Católica salió campeón con un técnico inglés. Había que copiar… El Palestino campeón del 55 es recordado como uno de los monarcas más brillantes porque había desarrollado ese “juego científico” implantado por Robledo.

El 56 se selló todo para Colo-Colo, con el segundo título de Robledo y la estrella 7 para el Cacique. Los rivales en el podio se habían quedado: Magallanes no volvió a ser campeón (se quedó en 4 estrellas) y caería a Segunda División a inicios de los 60. Audax sería campeón el 57 para estancarse en 4 copas también.

Recién la aparición del Ballet Azul en 1959 y la también creciente Universidad Católica hicieron sospechar cierta duda en la superioridad alba.

En el verano de 1970, Colo-Colo tenía 9 títulos, la U se había acercado con 7. Atrás la UC, Magallanes y Audax con 4. En dos años la U podía empatar…

Pero así como en 1953 pasó Robledo, en el arranque de los 70 pasó Caszely. Pero esa es otra historia (u otro punto de quiebre en la leyenda alba).

(Fotos: Revista Estadio)
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